Natalicio de Antonio Gramsci, un pensador para el socialismo del nuevo siglo

Hace 119 años nació Antonio Gramsci, intelectual italiano que habló de «filosofía de la praxis» para referirse al marxismo

Hace 119 años nació Antonio Gramsci, intelectual italiano que habló de «filosofía de la praxis» para referirse al marxismo. A la dominación económica, que informa la doctrina marxista clásica, Gramsci añadió la idea de hegemonía, como instancia de dominio cultural que lleva a un consenso tácito, a una aceptación o sometimiento natural de las clases subordinadas. Los medios de comunicación aparecen aquí como uno de los elementos centrales en la difusión de los valores que construyen la hegemonía.

Nacido en Cerdeña un 22 de junio de 1891 -en el seno de una familia humilde-, Antonio Gramsci pudo cursar estudios de filología en la Universidad de Turín gracias a una beca.

Su juventud está marcada por un claro compromiso político, que le lleva a militar en el partido socialista (1914) y a trabajar en el diario Avanti!. En 1919, junto a Palmiro Togliatti, Angelo Tasca, Umberto Terracini y otros jóvenes revolucionarios, funda la revista Ordine Nuovo, afín al movimiento bolchevique, y, en 1921, crea con Amadeo Bordiga el partido comunista italiano (PCI), del que será elegido secretario general. Fundador del diario comunista l’Unità.

Miembro activo de la III Internacional, pasó dos años en Moscú. En Italia, se opuso al movimiento fascista de Mussolini, que, a pesar de su inmunidad parlamentaria -Gramsci era diputado por Venecia- le detuvo y confinó en la isla de Ustica.

Aquejado por la mala salud que acompañó su existencia, en 1934 fue puesto en libertad condicional, muriendo en Roma (1937) poco después de cumplir condena. Durante los años de confinamiento escribió Quaderni del Carcere [Cuadernos de prisión], en los que se recoge el núcleo central de su pensamiento.

La obra de Gramsci influye e impregna muchos de los discursos teóricos críticos acerca de la comunicación y de la cultura, como la primera generación británica de los estudios culturales (Hoggart, Williams, Hall…) y figuras como Althusser, Sartre, Enzensberger, Freire, etcétera, siendo uno de los pensadores marxistas cuyas reflexiones mantienen mayor vigencia a comienzos del siglo XXI.

PENSAMIENTO Y EXPRESIÓN CIENTÍFICA

A la dominación económica, que informa la doctrina marxista clásica, Gramsci añade la idea de hegemonía, como instancia de dominio cultural, que lleva a un consenso tácito, a una aceptación o sometimiento natural de las clases subordinadas. Los medios de comunicación aparecen aquí como uno de los elementos centrales en la difusión de los valores que construyen la hegemonía.

La hegemonía se manifiesta en la aceptación de un orden determinado por parte del conjunto social cuando, en realidad, ese orden custodia los intereses de la clase dominante. No se trata de una situación irreversible, sino la síntesis de las tensiones dialécticas y de las relaciones de poder en un momento dado.

Más allá de la idea de dominio o control mediante el empleo de mecanismos represivos, advierte que son las soluciones culturales (sistema educativo, instituciones culturales y religiosas, medios de comunicación…) las que socializan en unos valores, los propios del ‘bloque histórico’ que alcanza la posición de dominio, al tiempo que esterilizan a la sociedad civil en su capacidad de respuesta crítica. Esta atenuación dialéctica, operada desde la superestructura del sistema, instala pautas de consenso, de aceptación lógica, de subordinación, consentimiento y pasividad.

Gramsci, que define una filosofía de la acción –filosofía, política e historia aparecen unidas-, cree en la capacidad de intervención de los ‘intelectuales orgánicos’, que expresan el sentimiento silenciado u oculto de la sociedad a la que pertenecen; esto es, son exponentes de las clases subordinadas. La ideología aparece como la instancia de confrontación dialéctica en la que se dirime la hegemonía cultural.

Gramsci se distanció del socialismo real de la Unión Soviética en el periodo estalinista, por entender que la represión coercitiva sobre las masas había primado sobre la cohesión ideológica y a la creación simbólica del consenso. Una discrepancia que le alejó del líder comunista italiano Palmiro Togliatti.

Fuente: www.infoamerica.org

Más información sobre Antonio Gramsci: www.gramsci.org.ar


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