Para entender la «cuestión kurda» (I)

Si preguntamos a cualquier persona en la calle dónde está Kurdistán, la mayoría no sabrá responder y muchos probablemente no sepan siquiera que se trata de una nación… que quizás no exista en ningún mapa, pero que está clavada en el corazón de millones de personas, unidas por un sentimiento de pertenencia con hondas raíces

Si preguntamos a cualquier persona en la calle dónde está Kurdistán, la mayoría no sabrá responder y muchos probablemente no sepan siquiera que se trata de una nación… que quizás no exista en ningún mapa, pero que está clavada en el corazón de millones de personas, unidas por un sentimiento de pertenencia con hondas raíces.

La cuestión kurda está clavada en el corazón del Medio Oriente, atraviesa a Siria, Irak, Irán y Turquía, y el futuro de esta región del mundo es indisociable del futuro de los kurdos. Su resistencia ha sido criminalizada, su lengua prohibida y, sin embargo, la resistencia kurda sobrevive golpe tras golpe y se fortalece día a día.

Pese a no tener reconocimiento diplomático de la «comunidad internacional», controlan amplios territorios y tienen un proyecto político para solucionar el embrollo post-colonial del Medio Oriente: el Confederalismo Democrático. Su lucha no es sencillamente una lucha de liberación nacional más, en el sentido tradicional del término. Lo que los kurdos buscan no es la secesión, nuevas fronteras, sino la unidad federal del Medio Oriente con el pleno respeto a las autonomías nacionales. Este proyecto se define colectivamente, en base a las mil resistencias diarias del pueblo kurdo, a través de su propia experiencia práctica de liberación.

Para entender mejor las diferentes aristas de la cuestión kurda, hemos pedido a Cénap Karaduman, un joven cientista político kurdo, que haga diversas entregas para El Ciudadano sobre diferentes aspectos relativos a ella, información que puede contener interesantes analogías con la llamada «cuestión mapuche».

LA ENSEÑANZA DEL IDIOMA KURDO EN TURQUÍA: UNA REIVINDICACIÓN LEGÍTIMA Y JUSTA

El kurdo es la lengua hablada en la región llamada Kurdistán, un territorio dividido entre Irán, Iraq, Siria y Turquía.

La lengua kurda desarolló una diversidad interna considerable. Actualmente, esa lengua está dividida en tres principales dialectos : el kurmanji, el sorani y el gorani.

El idioma kurdo es reconocido oficialmente en Iraq y en Armenia, pero está prohibido o restringido en Irán, Siria y Turquía.

El kurdo: un idioma que amenazaría la unidad naciónal…

En Turquía, el idioma kurdo estaba prohibido y sigue siendo considerado como un factor de división. En efecto, la ideología oficial del Estado turco favorece una estructura unitaria y rechaza así la diversidad cultural y lingüística. El artículo 42 de la constitución[1] turca considera el turco como el único idioma de enseñanza y afirma que ningún otro idioma puede ser enseñando como idoma materno. De hecho, este artículo niega abiertamente la existencia de las minorías en Turquía y sobre todo la existencia de los Kurdos que constituyen más de 20% de la población total en Turquía.

Después de 30 años de conflicto armado, los Kurdos privilegian también las medidas políticas para obtener sus derechos de manera pacífica. El ejemplo por excelencia de esa reivindicación pacífica es el boicot de las escuelas iniciado por el TZP Kurdî (movimiento por la enseñanza del idioma kurdo).

Boicotar las escuelas turcas para obtener el reconocimiento de la lengua kurda

Este boicot invalidó totalmente la tesis de los nacionalistas turcos que tratan de desacreditar las reivindicaciones de los Kurdos, criticando el uso de la violencia. No obstante, boicoteando las escuelas durante una semana, los Kurdos demonstaron que eran también capaces de hacer reivindicaciones sin el uso de la violencia. Entonces, esos mismos nacionalistas argumentan ahora que las reivindicaciones kurdas son poco prácticas. En efecto, varios periodistas piensan que la enseñanza del idioma kurdo no es necesaria en un mundo globalizado donde el inglés es más útil.

La enseñanza en el idioma materno: un derecho reconocido por algunas convenciones

La importancia del idioma materno está reconocida por algunas convenciones tales como la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales [2]. Los Estados firmantes, como Armenia, que reconoce el kurdo, se comprometen a:

– «hacer posible la educación pre-escolar en las lenguas regionales o minoritarias relevantes»

– «hacer posible la educación secundaria en las lenguas regionales o minoritarias relevantes»

– «hacer posible la educación universitaria u otras superiores en las lenguas regionales o minoritarias relevantes»

La Convención sobre los Derechos del Niño[3] subraya también la importancia fundamental del idioma materno:

«En los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas o personas de origen indígena, no se negará a un niño que pertenezca a tales minorías o que sea indígena el derecho que le corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su propia religión, o a emplear su propio idioma.»

Si Turquía desea ser considerado como un Estado respetuoso de los derechos, debe asegurar la enseñanza del idioma kurdo. Ese derecho favorecería una mejor relación entre el Estado y los Kurdos.

Por Pedro Avesta

REFERENCIAS

[1] http://www.anayasa.gen.tr/1982ay.htm

[2] http://www.coe.int/t/dg4/education/minlang/textcharter/Charter/Charter_es.pdf Parte III artículo 8

[3] http://www2.ohchr.org/spanish/law/crc.htm artículo 32

Fotografía: Niños kurdos en Kirkuk, norte de Irak/BBC Mundo

El Ciudadano

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