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Bolivariano, cristiano revolucionario y gaitanista: La campaña de Luis González a la presidencia de Colombia

Luis González es candidato a la Presidencia de Colombia para el año 2014. Ya pidió planillas originales en la Registraduría Nacional. Ahora necesita 437.178 firmas, que recogerá recorriendo el país, en bicicleta.

 

¡Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda,

si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo

y no una multitud anónima de siervos!

 

Jorge Eliezer Gaitán

 

Es un candidato raro: quiere que sus electores lo conozcan personalmente. No tiene agenda oculta: es bolivariano, cristiano revolucionario y gaitanista. Su lema es: Contra el TLC, los Gringos, y los Vendepatria Santos-uribistas.

Su sede de campaña está en la Jiménez con Séptima, en pleno centro de Bogotá, justo en el sitio donde mataron a Jorge Eliezer Gaitán –caudillo popular asesinado el 19 de abril de 1948, crimen que desató la ira popular y la quema de la ciudad conocida como El bogotazo, marcando el inicio del llamado período de la violencia en Colombia-. Ahí, vende los discursos del Caudillo del Pueblo en formato MP3; con eso espera financiar su campaña presidencial, amén de las colaboraciones espontáneas que reciba de los transeúntes y simpatizantes.

Cree, como Gaitán, que “con las monedas de los pobres aplastaremos y derrotaremos las opulentas y corruptas chequeras de los oligarcas”. Sabe que si se gana el corazón de las masas, éstas lo llevarán a donde quieran.

Esta es su segunda candidatura a la presidencia. La primera vez consiguió las firmas para inscribirse, pero no el aval de algún partido político. Por eso esta vez fundará un partido político llamado GABO (Gaitán, Bolívar) o JEGABO (Jesús, Gaitán, Bolívar); aún no se decide. Quiere emular a José Antonio Galán, Antonia Santos y Policarpa Salavarrieta (caudillos de la Revolución Comunera de 1781), rasgando en las plazas públicas el Tratado de Libre Comercio (TLC), más el primer convenio militar de Colombia con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); el primero porque es la ruina y el hambre de campesinos y pequeños industriales, el segundo porque se niega a que los oligarcas y los para-narco-políticos envíen a los hijos de Colombia (no a los suyos) a pelear las guerras de los imperialistas gringos y europeos.

No faltará paramilitar o bacrim (como se llama eufemísticamente a los paramilitares) que lo amenace de muerte ­o lo mate -como mataron a Galán, Pizarro y Jaramillo Ossa en la campaña presidencial del ´89–, cuando en medio de la campaña siga diciendo lo que dice. Ni policía que “cumpliendo órdenes” lo meta preso; como ocurrió el día programado para el lanzamiento de su candidatura presidencial, a cuya rueda de prensa había invitado a los corresponsales de Telesur, BBC de Londres y CNN en español. Ninguno asistió. Yo llegué tarde. Me enteré que estaba preso en la UPJ (Unidad de Policía Judicial), acusado de desorden en la vía pública por estar limpiando las placas conmemorativas a la memoria de Jorge Eliecer Gaitán; placas que, paradójicamente y como ultraje a la memoria del caudillo y del pueblo colombiano, yacen junto a un macdonal.

Fui a buscarlo por temor a que lo desaparecieran. Porque la violencia de Estado en Colombia ha desaparecido más personas que las dictaduras de Chile y Argentina reunidas. No me dejaron pasarle comida ni visitarlo, pero un policía me informó que estaba ahí, que estaba bien a pesar de la paliza, y que parecía una buena persona. Luego me preguntó cómo era posible que un candidato presidencial estuviera preso en la UPJ, fácil –le dije–, Luis González  es un candidato pobre, como tú, y le dije que debería votar por él.  Me respondió que era apolítico.

Como ven, Luis González arrancó su campaña en el centro de detención más popular de Bogotá. Salió al día siguiente, reclamó su bicicleta, el reproductor de CD y MP3, los parlantes, y al mediodía ya estaba en la Plaza Bolívar apoyando la marcha de los zapateros contra el TLC. Felicitando a los y las asistentes por protestar en favor de sus derechos.

Ojo: en las próximas elecciones presidenciales en el hermano país, Luis González tal vez sea –esperemos que no– el único candidato que llamará las cosas por su nombre. Claro, no le darán espacio en la televisión, ni en la radio, ni la prensa; un espacio digno, quiero decir, para explicar con detalle su programa y su propuesta. Si se lo dan será para ridiculizarlo, folclorizarlo, caricaturizarlo,  mostrarlo como un loco perdedor. Como hizo El Tiempo en un reportaje del 25 de mayo que tituló, “Los pasos de un candidato condenado a repetidas derrotas”. Nada más falso. Luis González no es un  perdedor, ni lo será nunca. Es uno más entre los hombres y mujeres que en Colombia no se rinden ante la barbarie oligarca y paramilitar.

Puede decirse –sin exageración– que cada día que Luis González amanezca vivo y en campaña será un día de celebración por la esperanza de tener una democracia amplia y radical en Colombia. Un día de celebración de la dignidad del pueblo colombiano.

Ya está en campaña Luis González. Pronto arranca su gira nacional. Irá arengando por calles, plazas y barriadas el ideal gaitanista, cristiano revolucionario y bolivariano, seguro siempre de poder derrotar y aplastar a los “fariseos del Sanedrín”…  Vende Patria Santos uribistas.

Lo acompañarán quienes saben que la revolución empieza de dos en más…[1] Como diría Gaitán:

Por la restauración moral de Colombia,

¡A LA CARGA!



[1] “Yo el Supremo”, Augusto Roa Bastos. Novela histórica sobre la vida y obra de José Gaspar Rodríguez de Francia.

Por Salvador Barajas

El Ciudadano

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