Mauricio Hernández Norambuena desde la CAS

“El Pueblo ha recuperado su fuerza y su dignidad”

“Las principales actividades que realizo diariamente son lectura, ejercicios físicos, escuchar música, ver televisión y escribir”. Mauricio Hernández Norambuena, quien estuvo en aislamiento severo por 17 años en diferentes penales en Brasil, se encuentra encarcelado bajo el mismo régimen en la Sección de Máxima Seguridad de la Unidad Especial de Alta Seguridad desde que llegó a Chile extraditado el 20 de agosto del 2019. Accedió a hablar con "El Ciudadano" respondiendo nuestras preguntas como su enciero le permite, escribiendo a mano.

Por Camila Sierra Madrid

El Comandante Ramiro –como es conocido popularmente luego de la chapa que se pusiera durante su militancia en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en la década de los 90 y parte de los 80- se las arregla para mantenerse firme como un roble.

Mauricio ha sido visitado por el Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico (COLMED) y por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) en varias oportunidades desde que pisó el territorio dominado por el Estado de Chile. Ambos concuerdan, y rigiéndose por estándares internacionales -como el Marco de Protocolo de Estambul y las Reglas Mandela- que el encierro prolongado y su aplicación inadecuada e innecesaria constituirían actos de tortura o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Difícil, pero no imposible. Hernández Norambuena se mantiene en pie.

Tiene 62 años. Desde sus 44 ha estado en aislamiento severo. Con 21 horas de encierro y una de patio, con escasa luz natural y una ampolleta encendida en su celda día y noche, dos gendarmes permanentes custodiándolo y bandejas de comida que se le juntan y enfrían antes de que tenga hambre siquiera y sienta deseos de comerlas, pasando hasta 20 horas para que vuelvan a traerle alimento, el comandante Ramiro solo pudo ver el reflejo de su rostro y los noticieros de la televisión al llegar a Chile: mientras estuvo prisionero en Brasil nunca tuvo acceso a un espejo, menos a la caja idiota (esta última pudo verla recién cuando lo trasladaron de una cárcel federal a una de Sao Paulo, seis meses antes de llegar acá).

Muy poco tiempo después de su arribo, Chile estalló en llamas. “El pueblo se tomó las calles, barrió con toda la hipocresía y dijo basta a los abusos. Para mí fue una sacudida de la pesadilla anterior, que duró solamente dos meses”, relata Ramiro en unas hojas de cuaderno escritas a mano en respuesta a una acotada entrevista que otorga a este medio. “Por la tele desde mi encierro observaba los luminosos acontecimientos, luego la pandemia oscureció todo, pero menos la esperanza”, continúa.

ESTAR EN CHILE PARA LA REVUELTA

Tres décadas tuvieron que pasar para que Chile comenzara a arder. Un país que ha aprendido a alentar la llama de muchas formas y desde todos los territorios. Sin una cabeza visible y con una organización múltiple y horizontal, algunas de las características de la revuelta que ha podido detectar el Comandante viendo televisión y leyendo diarios desde su celda, “son variadas”, dice. “La intensidad y persistencia de la protesta social, la diversidad de las demandas, la autonomía de cualquier tipo de control político partidista, la radicalidad en las formas de manifestarse, la masividad en algunas convocatorias. El potente protagonismo femenino donde se destacan ‘Las Tesis’ con su tremendo hito planetario, marcan un cambio cultural indetenible. He sido totalmente sorprendido respecto del detonante y de su efecto multiplicador. Creo muy difícil que alguien pudiese detectar la profundidad de la crisis social que se estaba gestando”. 

En cuanto a la desmedida violencia estatal manifestada en su uso excesivo por parte de las Fuerzas Armadas y de Orden, “la pérdida del miedo y el repudio total a las fuerzas represivas por su brutalidad, la impunidad policial y militar generalizada, herencia de la dictadura, también son rasgos importantes”, señala como otra característica de la revuelta.

“La ruptura de la ‘normalidad’ el 18 de octubre pasado con su radical cuestionamiento muestra el cambio de profundidad de la conciencia social en nuestro país. Muestra también el fracaso de una transición de 30 años, que fue más bien una transacción. La desconfianza hacia las élites ya se ha instalado y el sentido de autonomía respecto a ellas y a sus instrumentos de dominio y control social ha ido creciendo. Se ha puesto en cuestión el modelo y la Constitución que lo ampara política y jurídicamente. Por lo tanto, el fracaso del neoliberalismo y la Constitución de Guzmán y Pinochet es evidente y desenmascara el engaño de tres décadas de la clase política al pueblo chileno”, señala con ahínco. “La conciencia política adquirida respecto a las desigualdades que este modelo reproduce en todos los ámbitos de la vida social es grande”.

¿NUEVO CHILE? ¿QUÉ PIENSA DEL PROCESO CONSTITUYENTE?

Al preguntarle por el ‘Nuevo Chile’ del que algunos hablan, el Comandante es categórico. “Creo que se ha abierto una gran posibilidad de conquistar mayores espacios democráticos producto de la irrupción de la protesta social. Me parece temprano para hablar de un después cuando este momento histórico está en desarrollo con su contradicción principal que es la disputa pueblo-élites. Esta disputa del cambio popular contra las élites, hoy ya es un conflicto declarado.

“La monolítica hegemonía ideológica neoliberal hoy tiene una brecha que la revuelta social comenzó y que la continuidad de la lucha popular irá ensanchando… No me parece hablar de un después cuando el ciclo de la protesta social no se ha terminado, ya que la pandemia solo vino a poner una pausa en las demandas de la calle que continúan sin solución”.

Del proceso constituyente, Mauricio Hernández observa dos aristas: “creer que el proceso constituyente dirigido y reglamentado desde la institucionalidad, será capaz de contener o canalizar el descontento popular, es como pensar que la realidad histórica y social se configuraran linealmente o esquemáticamente. Sí creo que se abren posibilidades de cambio para el pueblo, pero habrá que concretarlos y no sin lucha. El nuevo Chile si existe es el Chile que tomó consciencia que deberá seguir luchando para conseguir sus demandas”.

La otra arista que detecta, es que “el proceso constituyente diseñado y controlado por las élites produce desconfianza. No olvidemos que la clase política tiene escasa credibilidad, como ejemplo podemos señalar que los delegados constituyentes serán mayoritariamente parte de la clase política, porque quienes no tienen una máquina electoral montada como los partidos –que es el caso de los independientes u otros autónomos de la clase política- tendrán ínfimas posibilidades siquiera a ser candidatos a delgados. Por lo tanto es muy probable que la nueva constitución que emane de este proceso constituyente tutelado por la clase política se parezca demasiado a la actual. Solo la presión de la calle interpelando a los constituyentes podría cambiar este resultado final”.

“TODO PRESO ES UN PRESO POLÍTICO”

“Existe una aceptación universal que todo detenido que sus actos delictivos sean motivados por razones políticas, es un preso político”, responde enfático el Comandante en solitario y con lápiz pasta al preguntarle qué piensa acerca de los dichos de Víctor Pérez (UDI), el actual ministro del Interior, quien declaró a pocos minutos de asumir su cargo que en Chile no existen presos políticos.

“El hecho de no reconocer actualmente las motivaciones políticas de algunos presos, tiene por finalidad desconocer el conflicto político existente. Es pretender con las palabras cambiar una realidad”, añade Hernández Norambuena.

Más de 2500 prisioneros ha dejado –hasta ahora- el estallido social. Muchos de ellos, según la interpretación que manifiesta el Comandante Ramiro, relacionados a prácticas insurgentes. Menciona de su puño y letra que “en la revuelta social desatada el 18 de octubre pasado, muchos jóvenes que levantan esas banderas (las de la insurgencia) han luchado con valor y decisión contra la represión estatal y eso me merece respeto”, declara.

EL AISLAMIENTO

Según el informe del COLMED de octubre del año pasado y otros documentos del 2020 a los que se tuvo acceso, Hernández Norambuena no puede conciliar bien el sueño desde que llegó a Chile. Sus celadores hacen ruido durante las noches, lo observan por la ínfima ventana que hay en la puerta de fierro que protege la celda de 2 x 3 metros en la que se encuentra, ponen música a un volumen no precisamente moderado y hablan fuerte cuando cambian el turno.

Pasa más de 20 horas encerrado, solo una puede salir al patio de 11 x 7 metros construido completamente de cemento y sin ninguna área verde, nada de sombra ni implementos para hacer ejercicios. Tampoco hay más internos cuando él sale, por lo que pasa de una soledad a otra.

El informe del COLMED del 18 de octubre del 2019, refiere que “está ampliamente difundida la existencia de problemas agudos y crónicos que se manifiestan en población confinada de esta manera”. Según ello, algunos problemas que se declaran en personas relegadas al encierro en solitario, son los trastornos depresivos, cognitivos y ansiosos. También destacan el trastorno de control de impulsos, autolesivos e intentos de suicidio, trastorno de pérdida de realidad con estados psicóticos y paranoides y trastornos de distorsión de la percepción, entre otros.

El régimen de aislamiento prolongado en que se encuentra excede los límites permitidos por el ordenamiento constitucional y por el derecho internacional de los derechos humanos, en materia de trato digno a las personas privadas de libertad. La situación en que se encuentra configura una vulneración grave a su derecho humano y a la integridad personal. Puede llegar a ser constitutiva de tortura”, dice el informe del INDH de agosto del 2020.

Pero las ideas pueden más. Mauricio asegura: “el aislamiento severo que gendarmería me impone desde que llegué hace un año, aunque me daña psicológicamente y como lo dicen los informes del departamento de DDHH del Colegio Médico y del INDH configuran tratos crueles y tortura, por otra parte mis convicciones se fortalecen y así voy resistiendo día a día el hostigamiento, las provocaciones y amenazas de algunos guardias que me custodian permanentemente”.

LOS CELADORES

Mauricio Hernández Norambuena era, hasta agosto de este año, el único imputado en el piso tercero sur de la Sección de Máxima Seguridad de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), justo en la celda del medio de un pasillo con al menos otras siete celdas. Es el único, además, que tiene custodios especiales, es decir, gendarmes que no obedecen órdenes del Alcaide, sino de otra entidad, vigilándolo de sol a sol.

Según el Observatorio Social Penitenciario (OSP), los celadores de Ramiro pertenecen a la Unidad Servicio Especial Penitenciario (USEP), que es la que asume todos los traslados de los internos a nivel nacional para las diferentes Unidades Penales y Tribunales Judiciales. Además, realiza funciones preventivas y de intervención ante conflictos en los recintos penitenciarios.

La fuente del OSP–que por su seguridad no será revelada- afirma que los funcionarios de dicho dispositivo reciben un entrenamiento durísimo. “La formación que tienen los que pertenecen a esa sección de Gendarmería es similar a los del GOPE de Carabineros. En simples palabras, se trata de formación militar, pero es solamente un curso no reconocido por el Ministerio de Educación”. El curso tendría por nombre ‘Técnicas Especiales Penitenciarias’, en el cual enseñarían, entre otras cosas, defensa personal, tiro, control de multitudes, presencia en salas de audiencia y traslados de alto riesgo. Duraría cinco días y sería impartido en las dependencias de la Ex Famae, atrás del Centro de Justicia.

Para confirmarlo, se solicitó a Gendarmería información acerca de los custodios directos de Hernández Norambuena. Se estableció un breve diálogo con la Unidad de Comunicaciones de la institución, quienes declararon que no podían revelar detalles en específico, “ya que se podía vulnerar su seguridad”, señaló una de las periodistas. Sin embargo, advirtieron que los traslados de Mauricio están a cargo del TAR, sigla de Traslado De Alto Riesgo.

“La Sección de Traslados se encarga de coordinar y realizar los traslados de la población penal en todo el país. Dentro de esta sección existe el TAR. Cuentan con una preparación adicional, por lo mismo son los responsables de los traslados en las causas más complejas o de connotación pública”, explicaron. 

Aun así, no existen certezas acerca de a quién responden los custodios directos del ex frentista. Desde la defensa de Mauricio han pedido la información por Ley de Transparencia y han consultado en las audiencias, instancia en que solo han dicho que corresponden a “Servicios Especiales” (SSEE). Sin embargo, Gendarmería no se ha pronunciado oficialmente respecto al tema. Según el propio Mauricio, hay gendarmes que le han confesado que los llevan como castigo a custodiarlo, siendo además cambiados permanentemente.

LA DEFENSA VERSUS EL ESTADO

Una vez en el CAS, el aislamiento no debía ser por más de seis meses. Agosto del 2020 y habiendo cumplido su primer año de encierro en solitario, y el Estado representado por Gendarmería de Chile, extiende por otro medio año el duro régimen en el que se encuentra. La solicitud de la defensa había sido cambiarlo de la Sección de Máxima Seguridad a la de Alta Seguridad, donde tendría contacto con otros presos, pero fue denegada.

El que popularmente llaman mes de los gatos fue testigo de reiteradas injusticias en contra de quien lideró la Operación Siglo XX que pretendía dar muerte al tirano y que se declara como autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán. Las faltas a la verdad y los tratados internacionales no son casualidad, es Mauricio Hernández Norambuena el blanco de todos los castigos ejemplares de los que se pueda tener memoria en la historia reciente de la mal llamada justicia chilena.

Corría el 9 de agosto y desde Gendarmería aplican una sanción disciplinaria en contra de Ramiro, fundamentada en que éste habría insultado de manera verbal y sin motivo alguno al Sargento José Alarcón Soto. Pero la defensa de Ramiro es categórica y por medio de un documento que se encuentra público en el Poder Judicial, denuncian que Alarcón Soto, “gendarme integrante de la custodia personal de Mauricio, no subordinado a la Unidad Especial de Alta Seguridad, como puede constatarse en la correspondiente grabación de cámara Go-Pro personal de su persona, nuestro representado no había insultado verbalmente a dicho gendarme”.

Los abogados de Hernández aclaran, además, que su representado solo pidió a los custodios que “actuaran como profesionales y respetaran su espacio personal de descanso, toda vez que aquellos estaban escuchando radio a alto volumen y gritando”.

Luego de eso, no se le permitió declarar al ex frentista, “faltando así uno de los presupuestos mínimos para la imposición de la referida sanción”, dice la defensa. Mientras tanto, Alarcón se expresa con insultos, improperios y faltas de respeto hacia las personas privadas de libertad, las mujeres y las personas con ideas de izquierda en su perfil público de la red social Facebook.

Primera docena en tierra chilena y pareciera que es un eterno tira y afloja, un gallito sobre la mesa que todos quieren ganar. Sin embargo, Mauricio declara que “ha sido un año lleno de novedades. En lo personal, estar más cerca de mi familia y amigxs ha sido gratificante. Fue como recuperar una parte afectiva que estaba fosilizada”.

El apoyo y muestras de amor hacia el comandante Ramiro y el repudio a las injusticas en su contra, se han manifestado en innumerables muestras de respaldo. “He tenido conocimiento de la solidaridad hacia mi condición de preso político por mi trayectoria como luchador social y revolucionario. Se reconoce con ello la coherencia de principios y actos del ideario de la causa popular de toda una vida. Esta solidaridad me vitaliza y me transporta a las calles con lxs que luchan”, declara casi como un manifiesto el que para muchos siempre será un héroe

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