CIA destruyó grabaciones de interrogatorios en los que aplicó torturas

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Agentes de la Central Intelligence Agency (CIA), borraron 92 cintas de videos en las que se hallaban registradas las sesiones de torturas a detenidos en la ‘guerra contra el terorismo’ iniciada por G. W. Bush.

Así lo reveló el fiscal Lev Dassin en una carta al juez Alvin Hellerstein que investiga estas torturas. “La CIA puede ahora identificar la cantidad de cintas de video que fueron destruidas”, señala la carta, según informó ayer la agencia AFP.

En las torturas se utilizó el waterboarding (ahogamiento controlado) con los prisioneros.  Esta técnica consiste en inmovilizar a la persona, tumbarla de espaldas con la cabeza hacia abajo y verter agua sobre su cara, la que puede estar cubierta por un trapo o un plástico, lo que produce la sensación de ahogamiento.

El waterboarding no deja marcas visibles, pero sus efectos son tan aterradores como cualquier forma de tortura. Con el primer chorro de agua, el sospechoso experimenta la sensación de que se está ahogando y de que su muerte es inminente. De inmediato se produce el reflejo faríngeo que tapona la glotis. Pero la entrada de agua a los pulmones es inevitable. El “waterboarding” es, en realidad, un método de ahogamiento controlado.

La CIA admitió que empleó el waterboarding con tres supuestos miembros de la red Al Qaeda.

En tanto, el responsable de Justicia de EEUU, Eric Holder, confirmó ayer que la Administración Obama rechaza esta práctica. “El ahogamiento controlado es tortura. Mi departamento no va a justificar ni aprobar esta práctica”, dijo el fiscal general al Consejo Judío de Asuntos Públicos en Washington. Obama pidió a Holder una revisión de los métodos de interrogatorio militar.

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El presidente George W. Bush, a fines del años pasado vetó una ley tendiente a prohibir a la  CIA practicar la tortura.

El waterboarding, cuyo origen remoto está en la Inquisición, fue usado en la batalla por las Filipinas de la guerra hispano-americana de 1900 y por los soldados japoneses durante la  Segunda Guerra Mundial. En ambos casos, los soldados que las usaron fueron juzgados como criminales.

El Ciudadano