miércoles, octubre 16, 2019

Cortinas de humo en Siria

 Las escenificaciones de casus belli, para dar motivos militares a una crisis, parecen estar a la orden del día en la guerra civil siria. Las acusaciones sobre el presunto uso de armas químicas han sido calificadas de dudosas en medios de la propia inteligencia de Estados Unidos. Las escenificaciones y los montajes están a la orden del día en el conflicto que desangra al Medio Oriente.

 Las columnas de fuego sobre Damasco parpadeando en las pantallas de televisión en la madrugada del domingo 5 de mayo, mientras las explosiones sacudían la ciudad en lo que fue descripto como el segundo bombardeo israelí en Siria, causaron multitud de bajas infligidas –no entre las brigadas de la milicia libanesa Hezbollah que combate en Siria, sino contra las unidades de elite sirias estacionadas en torno del monte Qassioun. Todo sería demasiado grotesco si no fuera por la tragedia que supone lo que parece son presiones para avanzar hacia una nueva gran guerra en Oriente Medio en un momento en el que El Assad parece estar batiendo a los insurgentes de Siria. Una vez más, Occidente apoya a su viejo aliado el radicalismo islámico contra un régimen laico dictatorial e independiente, cuyo delito no es ser laico ni dictatorial, sino, precisamente, independiente.

El bombardeo israelí de las instalaciones del ejército sirio en Jamraya cerca de Damasco, marcó la irrupción abierta de Tel Aviv en la guerra civil siria. Lo cierto es que Israel actuó como testaferro de Washington. Israel insiste en que los objetivos eran misiles tierra a tierra iraníes Fateh-110 que estaban en camino a la milicia libanesa Hezbollah. Damasco dice que los objetivos fueron un instituto de tecnología militar así como campos de entrenamiento de tropas; hay muchos departamentos cerca, a cuyos habitantes la CIA siempre ha querido reclutar como agentes. No hay armas químicas en Jamraya.

¿MISILES FATEH 110?

El argumento de Israel con respecto a Hezbollah es falaz porque no existe confirmación en ningún sitio de que Hezbollah haya comprado misiles Fateh 110. Desde 2009, Hezbollah tiene versiones sirias del Fateh 110, el M600, con un alcance de unos 250 kilómetros y un sistema de guía aceptable.

Para Israel tiene sentido destruir un suministro de Fateh 110, o incluso de M600 aunque no vayan a Hezbollah sino al gobierno sirio. Por lo tanto, Israel ayuda directamente al Ejército Libre de Siria (ELS); a propósito, uno de sus voceros, verdadero o falso, se presentó en la televisión israelí para elogiar los bombarderos. E Israel impide por lo menos por el momento que lleguen más misiles a Hezbollah.

Israel ansía una Siria débil, caótica y privada de tecnología militar avanzada. Ansía ante todo una somalización total de Siria. Además, Israel quiere arrastrar a Siria, Hezbollah, y en última instancia, a Irán, a una guerra hecha y derecha.

Por su parte, Damasco puede jugar ajedrez y no reaccionar. Por lo menos de momento. O dejar que Rusia emplace baterías de misiles o que Hezbollah responda en el futuro cercano utilizando la frontera siria para futuros ataques contra Israel.

El periodista Pepe Escobar señala en la publicación electrónica Asia Times Online que no es casual que el bombardeo haya tenido lugar después de: 1) El tour del jefe del Pentágono, Chuck Hagel, por Israel y las petromonarquías del Golfo; 2) Los progresos del Ejército Sirio durante las últimas semanas en el corredor de Homs contra los mercenarios/yihadistas patrocinados por el extranjero; 3) el viaje secreto a Teherán del Jeque Nasralá de Hezbollah.

Si hay más ataques –y es muy posible que los haya– para vaciar los arsenales del ejército sirio, serán un regalo providencial para los mercenarios/yihadistas. Nasralá tiene toda la razón cuando dice que el objetivo clave de EE.UU., Qarae, Turquía e Israel es arrastrar a Siria a una guerra total. Después de una eventual reacción siria, la “solución” sería someterla a bombardeos masivos como sucedió en Irak.

Los próximos bombardeos pueden ser contra aeródromos, concentraciones de aviones, depósitos de armas, tanques y artillería. El daño colateral, inevitablemente, aumentará en proporción al nivel de la provocación.

El ex embajador de EE.UU. en la ONU, Bill Richardson, muy cercano al clan Clinton, ya ha declarado en ABC News que Obama “se orienta hacia ataques aéreos”.

Las escenificaciones de casus belli, para dar motivos militares a una crisis, parecen estar a la orden del día en la guerra civil siria.

Las acusaciones sobre el presunto uso de armas químicas han sido calificadas de dudosas en medios de la propia inteligencia de Estados Unidos. Y para acabarlo de estropear, la ex fiscal internacional suiza Carla del Ponte, miembro de la comisión independiente de Investigación sobre Siria creada bajo los auspicios del Alto Comisionado de la ONU para derechos humanos, ha dicho que no ha sido el régimen, sino sus adversarios, los insurgentes integristas que Occidente arma y financia en la guerra civil siria, quienes emplearon tales armas. Hay que preguntarse quién se las dio y con qué objeto.

 Walter Goobar

Miradas al Sur

 PARA COMPRENDER LA SITUACIÓN EN SIRIA LEA ADEMÁS:

La otra versión de la intervención extranjera en Siria

Siria: un objetivo militar imperialista

 La sangre siria graba una nueva línea en la arena

 

 

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