Sistema invisibiliza a los indígenas en El Salvador

La etnias indígenas de El Salvador padecieron durante siglos múltiples violaciones a sus derechos humanos, entre ellos despojo de sus tierras, discriminación y exterminio; sin embargo, en este siglo XXI las poblaciones de la Lengua Náhuat esperan que en Santo Domingo, departamento de Sonsonate se realice un censo gubernamental que determine las cifras reales de los habitantes.

Esta situación de exclusión parece no haber cambiado en el siglo XXI, al parecer los gobiernos salvadoreños se empeñan de borrar del mapa a sus hermanos y paisanos. Un ejemplo cercano es que en el Censo de Población 2007, las cifras oficiales establecieron que la mayor parte de la población es mestiza 86%, el otro 13% es blanca y solo el 1% restante representa a indígenas, negros y otros grupos.

En 2005 el Gobierno de ese entonces expresó en un informe de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial que la población salvadoreña no está compuesta por grupos con características raciales diferentes y que, por lo tanto, en el país no existe discriminación por motivos de raza.

Otras de las demandas que estos pueblos aborígenes solicitan al Congreso es la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo que obliga al Estado firmante a reconocerlos, respetar sus formas de vida y el derecho sobre sus tierras y territorios; pues el mayor número de población indígena residen en Sonsonate.

Hasta hace dos años, estos sobrevientes se resistían hablar su lengua por temor a ser asesinados, encarcelados o discriminados, puesto que la dictadura del general Maximiliano Hernández Martínez junto a los cuerpos de seguridad de la burguesía persiguieron, desaparecieron y le negaron la vida a más de 30 mil indígenas y campesinos.

Estas víctimas eran integrantes del primer levantamiento campesino e indígena en latinoamericana, conformado el 22 de enero de 1932 en las tierras occidentales salvadoreñas. Luego de la masacre y exterminio de la década de los treinta, fue satanizado el idioma generando que los indígenas renunciarán al habla de su idioma natal.

Mientras que los pobladores contemporáneos se adaptaban al idioma español, las nuevas generaciones se desinteresaban por aprenderlo; por ello hace dos años el Congreso salvadoreño en junio de 2014 reconoció constitucionalmente a los pueblos indígenas y decretó que todos los 21 de febrero se conmemorará el Día Nacional de la Lengua Náhuatl.

La reivindicación del Gobierno ha permitido que los habitantes que hablan el náhuat hayan retomado su canal de comunicación con las demás etnias indígenas, preservando y potenciando su cultura y costumbres ancestrales. Pero, hay que mencionar que el Congreso consideró el informe técnico emitido por la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural de Secultura, en el que recomendaba el reconocimiento de la lengua náhuat como Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI).

El náhuat, es una lengua nativa salvadoreña, en cambio náhuatl es mexicana, son idiomas que pueden tener un nombre similar, pero su composición, gramática y sintaxis son diferentes. La confusión entre estas dos lenguas es tan grande que la propia Asamblea Legislativa de El Salvador en su declaración oficial del día del náhuat escribió: “Declárase el día 21 de febrero de cada año Día Nacional de la Lengua Náhuatl”. El error también fue cometido por varios medios de comunicación locales e internacionales, usando la palabra “náhuatl” en sus notas periodísticas.

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