Lawfare en tiempos de coronavirus: Decir la verdad en Ecuador es motivo de persecución

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Durante la última semana Ecuador se ha convertido -lamentablemente- en titular de las peores noticias. Tanto pequeños como grandes medios, en sus diversas versiones dan cuenta del horror y la pesadilla que les toca vivir a los ciudadanos en medio del descomunal brote de la pandemia ocasionada por el coronavirus COVID-19. Pero eso no es todo, pues aparte del paupérrimo manejo de la crisis, el gobierno las ha emprendido contra todos aquellos que se atrevan a denunciarla subiendo videos a las redes sociales donde le muestran al mundo entero el horror que ahora se vive en distintas ciudades ecuatorianas.


Centenares de cadáveres dan prueba y evidencian el terror que les toca vivir a los ciudadanos de Guayaquil, misma ciudad en la que se refugió el presidente Lenín Moreno, cuando en octubre de 2019 un pueblo enardecido salió a las calles a reclamar sus derechos y a reclamar por una serie de medidas neoliberales pactadas por el jefe de Estado con el Fondo Monetario Internacional y la oligarquía empresarial ecuatoriana.

Una verdad hecha cadáveres se ve y se huele en las calles, en las casas y en los hospitales de Guayaquil, una verdad que al mismo tiempo hace ver a las aves de rapiña no solamente sobrevolando la ciudad en círculos para saciar su instinto animal, sino que también se les ve andando por el suelo siguiendo la pestilencia para devorarla.

Imágenes en fotos y videos certifican la apocalíptica, sombría y dantesca escena que han hecho que los propios ecuatorianos acudan a los medios digitales y redes sociales como única vía para dar testimonio del sufrimiento que los desborda y de lo descontrolado que se ha convertido la pandemia en Guayaquil, una situación que no solamente es sesgada por el régimen morenista sino que también los medios que lo defienden, han decidido no informar e incluso sumarse a la postura del Presidente de decir que son noticias falsas y manipuladas, creadas por supuestos laboratorios de información opositores a su gestión que pretenden derrocarlo.

Pero resulta que la verdad de Guayaquil es vociferada no sólo por los cadáveres y las aves de rapiña que esperan por ellos, también es denunciada por personal de enfermería, médicos, periodistas apegados a la ética, autoridades locales tanto administrativas como sanitarias y policiales, e incluso la mediática internacional masiva como la BBC, CNN, DW, The Washington Post, The New York Times, entre otros, que han decidido mostrar la realidad.

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Cadáver de una víctima muerta por COVID-19 en plena calle

Y es que Guayaquil es una ciudad que está siendo vapuleada por el COVID-19, mismo virus que semanas antes destrozó a Italia y España, que hoy tiene a Estados Unidos como epicentro del brote; así como la gran mayoría del planeta que ahora ve como -por la negligencia y mala gestión del Gobierno de Lenín Moreno- Ecuador pareciera convertirse en un país que va camino a la peor crisis sanitaria de su historia.

Las cifras de contagio en Ecuador mantienen una curva exponencial desde que fue detectado el primer caso el pasado 29 de febrero.

A pesar de los llamados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a que los países dictaran medidas preventivas de cuarentena colectiva y distanciamiento social, el régimen de Moreno se negó a aplicarlas hasta que ya la pandemia se había descontrolado en el país.

El pasado 21 de marzo, la entonces ministra de Salud de Ecuador, Catalina Andramuño, presentó su renuncia al cargo, en medio de la pandemia de coronavirus, alegando que le resultaba inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimientos de salud pública.

Otro motivo para su renuncia fue lo difícil de encarar la realidad frente a la situación de crisis generada en el país por el COVID-19, pues denunció que enfrentar una emergencia sanitaria sin recursos es “complicado”, pues casi un mes después de detectarse el primer contagio, la cartera de salud no había recibido «ninguna asignación presupuestaria por parte de la autoridad competente, para el manejo de la emergencia”.

De hecho, tras la renuncia de Andramuño, el propio Lenín Moreno dio declaraciones para informar sobre la dotación de equipos de prevención para el cuerpo de enfermería y médicos que se enfrenta a la pandemia y que, desde el primer contagio, no contaba con los insumos suficientes para atender la emergencia sanitaria.

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Féretro abandonado en la calle

Persecución contra la libertad de expresión en Ecuador

Toda esta situación es denunciada por periodistas independientes que aprovechan las plataformas digitales como Twitter, para mostrar la realidad del país que el Gobierno no está dispuesta a admitir y a contar.

Estos periodistas, políticos y usuarios de esta red social, entre otras, como Facebook, Whatsaap, Telegram, entre otras que sirven para mantener y suministrar información que es silenciada  por los medios tradicionales masivos, se han convertido en medio de la pandemia, en objetivos políticos y judiciales del régimen de Lenín Moreno, quien pretende acusarlos de terrorismo mediático, de propagar información falsa, y hasta los tildan de ser peores que el propio virus que mata a centenares de ecuatorianos.

Pero esta postura de Moreno, de atacar y perseguir a los que le adversan, de procurar silenciarlos a como dé lugar, y de catalogarlos como mentirosos y difamadores no es algo nuevo, pues en su gestión ya tiene antecedentes claros sobre como enfrentar a quienes lo enfrentan con la verdad y los hechos.

Primero fue el golpe de traición contra el pueblo que lo eligió, quienes en mayoría pensaron que daría continuidad a la Revolución Ciudadana. De hecho, logra su victoria llevado de la mano -durante toda la campaña electoral- por su predecesor Rafael Correa.

Una vez que asume el Poder, comienza a mostrar sus verdaderas costuras, los pactos trabajados bajo cuerda con la oligarquía conservadora tradicional ecuatoriana salen a relucir y en ese mismo orden el sesgo informativo acompañado por el cierre de medios fundamentales para combatir el cerco mediático.

El ejemplo más claro del pacto alcanzado con los sectores poderosos económicos que llevaron a Ecuador a la miseria y la desigualdad, se vio cuando el ahora presidente, Lenín Moreno, ex vicepresidente de Correa, se vinculó abiertamente con la derecha radical y tras acordar qué, cómo y con quién iba a administrar al país, comenzó a cercenar los derechos a la libertad de prensa, a la libre opinión y así ordenó el cierre directo de la agencia oficial de noticias ANDES, medio creado durante el correísmo que difundía lo que la mediática tradicional de derecha nunca ha estado dispuesta a informar.

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ANDES desapareció de un plumazo, un portazo que le dio en la cara a la libertad de expresión y al derecho fundamental de los ecuatorianos de estar libre y debidamente informados. Ahí comenzó todo.

Los periodistas en Ecuador comenzaron a ser perseguidos y judicializados, sobre todo, con la complicidad de un Gobierno que prefiere y le conviene dar paso a la postura obediente y sesgada de los medios tradicionales que acompañan su basta red de difusión con nuevas herramientas para la masificación de los mensajes como las redes sociales, los portales web y en ellos la propagación de noticias falsas, mejor conocidas como “Fake News”.

Enfermeras se enfrentan solas contra el coronavirus

“No hay médicos, esa es la verdad, no estamos mintiendo, y siempre las enfermeras dando la cara, los demás volaron. No hay médicos, estamos solas”, denuncian un grupo de enfermeras que atienden en el Hospital de Niños de Guayaquil.

Las servidoras de salud agregan que en los centros hospitalarios están llenos de enfermos de coronavirus y de la misma forma los espacios son abarrotados por los cadáveres que fallecen a causa de los pocos recursos que tienen para atenderlos y tratarlos en medio de la pandemia.

Una enfermera que se contagió con el COVID-19, en estado crítico y con oxígeno para poder respirad denunció que desde el 16 de marzo tiene los síntomas y nadie ha hecho nada por ayudarla, salvo sus propias compañeras.

“Yo tengo así desde el 16 de marzo, enferma. Fui al seguro y solamente me dieron paracetamol y me dejaron esperando, después fui a otro sitio y me dijeron que todo estaba perfecto, he ido a instituciones privadas y tampoco me atienden. Ahora ya yo estoy con oxígeno, después que sufrí un periodo de apnea, y tuve que venir a mi hospital para que me pongan oxígeno. ¿Qué están esperando, que me muera? Bueno si Dios quiere que yo me muere me he de morir”.

“La gente es hipócrita”, sostiene la enfermera en referencia a las autoridades del país, “nosotros no estamos para la hipocresía, a nosotros tienen que respetarnos, considerarnos, porque para eso estamos nosotras aquí atendiendo al paciente, pero por nosotras nadie se preocupa, a nadie le importa. Estamos rodeadas de hipócritas”.

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Represión policial durante protestas contra el régimen de Moreno en octubre de 2019

En ecuador las cifras no mienten

Ecuador es uno de los países con mayor tasa de contagio promedio del mundo, alrededor de 150 personas por cada millón de habitantes, una cifra que supera incluso al indicador de infecciones del mundo, que se ubica en 125 por cada millón de habitantes.

Para el sábado 4 de abril, las cifras oficiales de Ecuador indicaban que los contagios ascendían sobre 3.465 personas y las muertes llegaban a 172. Pero, esa data pareciera no relacionarse con la crítica realidad de Guayaquil, donde las autoridades policiales, la administración local, las familias y el personal médico de los hospitales, narran una historia totalmente diferente, donde los muertos se aglomeran por decenas y se tiran en containers; otros son abandonados en las calles o fallecen en ellas y muchos otros se quedan dentro de los hogares en estado de putrefacción.

Extraoficialmente y solamente en Guayaquil, las cifras de muertos pudieran ascender sobre las 500 personas. Ese es el tipo de información que al Gobierno de Moreno no le gusta y tacha de falsa, manipulada, mentirosa y de buscar fines políticos en su contra.

Sin embargo, lo cierto es que hasta el propio Moreno admitió recientemente, que las cifras en Ecuador no reflejan la lamentable realidad, y por ello debían ser sinceradas. Pero no por ello, quienes se dedican a informar lo que ocurre en el país andino, van a dejar de ser perseguidos y catalogados como sicarios informáticos, pues decir la verdad en Ecuador es tema de persecución política y judicial.

Uno de estos periodistas independientes, catalogado por el régimen de Moreno como sicario informático, mentiroso, líder de redes de información del correísmo, entre otros adjetivos para intentar descalificar su trabajo, es Patricio Mery Bell, un reportero de larga trayectoria en países latinoamericanos como Chile, Ecuador, Perú y Bolivia, que actualmente reside en Europa.

En su carrera Mery Bell ha escrito tres libros, dirigió un documental y también ha trabajado como consultor político. Su experiencia lo ha llevado a ser criminalizado y atacado por sus opiniones críticas, al denunciar la corrupción de Chile, Perú y Ecuador, pero en el caso ecuatoriano, sus opiniones tienen mayor redundancia en las redes sociales porque se ha transformado en un referente comunicacional que la gente sigue ante lo sesgado de los medios ecuatorianos.

Todo ello, ha convertido a Mery Bell en un objetivo político del Gobierno de Lenín Moreno, y su intento de silenciarlo representa un atentado contra la libertad de prensa.

Patricio Mery Bell, un objetivo político en Ecuador

Varias publicaciones en medios aliados al régimen de Moreno ya abren una especie de expediente contra este periodista chileno, que buscan justificar a través de reportajes infundados, sin pruebas y totalmente parcializados, la creación de un informe que le permita a la Fiscalía ecuatoriana tomar como evidencia mediática, para montar una persecución judicial y política contra él.

La construcción de este escenario, cuenta con el trabajo especial de portales digitales como 4pelagatos, Código Vidrio y Plan V, todos medios defensores de Moreno, anticorreístas y que han servido como “fuentes” que publican supuestos reportajes de “investigación”, con base en supuestos “informes de inteligencia” que han servido para montar judicializaciones contra el expresidente Rafael Correa; el ex vicepresidente Jorge Glas; y que ahora, a todas luces va por Mery Bell, entre otros activistas políticos y sociales que difunden informaciones certeras que no son del agrado de Moreno.

En una entrevista con El Ciudadano, Mery Bell accedió a narrar la trama mediática que se ejecuta en su contra y como el régimen de Moreno busca silenciarlo por decir la verdad de lo que sucede en Ecuador y lo que sufre su pueblo.

“Buscan atacar a un periodista independiente de reconocida trayectoria con el fin de silenciar su derecho a expresarse, a informar, y a mantener a los públicos de Latinoamérica con información veraz, chequeada, contrastada y que cumple con los altos índices de metodología de investigación que debería tener cualquier tipo de trabajo periodístico o comunicacional”, sostiene Mery Bell.

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En el caso del periodista chileno ya existe una preexistencia del conflicto con el Gobierno, cuando el ministro de la Presidencia, Juan Sebastián Roldán, lo amenazó públicamente, a través de Twitter, por denunciar la corrupción del Gobierno.

Mery Bell denunció un caso donde estaría involucrado un sobrino del Contralor, que fue a los Estados Unidos con 250.000 dólares que no pudo declarar, que se supone que serían dineros de coimas pagadas por empresas ligadas a la Presidencia de Lenín Moreno. Por eso habría una venganza en su contra, debido a las reiteradas denuncias que ha realizado por los delitos de corrupción que involucran al actual gobierno, donde además están sindicados el Contralor, Pablo Celi, y altos dirigentes como Juan Sebastián Roldán, sus familiares y algunos ministros por el caso “Petro Ecuador – Miami”.

Además, Mery Bell contabiliza al menos dos reportajes del portal Código Vidrio en su contra, otros realizados por 4pelagatos y otro por Plan V, medios que a su vez se republican entre ellos y que luego son retomados por los grandes medios tradicionales quienes se encargan de masificar las supuestas investigaciones.

“Denuncian a una supuesta red internacional de redes sociales para desestabilizar al Gobierno ecuatoriano, lo cual es absolutamente falso, porque es solamente ejercer la libertad de expresión, el derecho a informar, el derecho a la opinión política como ocurre en el caso del expresidente Rafael Correa y otros dirigentes, para denunciar el mal manejo del COVID-19 por parte del Gobierno de Lenín Moreno”, subraya Mery Bell.

El periodista además advierte que estos medios digitales, tienen en desarrollo un tercer reportaje donde van a acusar a cercanos al expresidente Rafael Correa , nuevamente al periodista Patricio Mery Bell y al consultor político Amaury Chamorro, entre otros, de tener relaciones políticas con el sector indígena de la CONAIE, movimiento que protagonizó las movilizaciones de octubre de 2019 y que producto de la represión policial desatada por el régimen de Moreno, dejó 12 muertos y al menos 1.200 heridos.

Con este reportaje, pretenden vincularlos a un supuesto plan de desestabilización organizado por Rafael Correa, a partir de una entrevista que hace Mery Bell a Leonidas Iza Salazar, dirigente indígena, para el medio El Ciudadano, donde sostienen una conversación pública transmitida en directo por este medio para dar a conocer las posiciones del movimiento indígena.

Agrega que con base en esos reportajes infundados contra Mery Bell, la justicia ecuatoriana que controla Moreno, va a inventar un informe de inteligencia donde supuestamente el periodista chileno habría ofrecido financiamiento a estos grupos indígenas para radicalizar las protestas contra el Gobierno de Lenín Moreno.

“Esto va a ser constituido a partir de mentiras y falsos informes de inteligencia que buscan nuevamente generar casos judiciales en contra de personas que tienen una visión crítica, libertaria, democrática y más pluralista en la información. Lo que está haciendo Lenín Moreno es criminalizar al periodismo, la libertad de expresión y evitar que información distinta a la que él controla pueda ser conocida por el público ecuatoriano”, advirtió.

La verdad salva vidas, la mentira mata gente

Mery Bell sostiene que lo que sucede en Ecuador en este momento coyuntural se puede entender con una frase sencilla: “La verdad salva vidas, la mentira mata gente”

Para Mery Bell utilizar los medios necesarios para difundir la verdad en medio de la pandemia es fundamental para ayudar a salvar vida de millones de inocentes que están a expensas de las decisiones certeras o las omisiones y errores de sus gobernantes. Lo que en Ecuador se ha vuelto evidente, pues la inacción de un gobierno ha hecho que miles terminen contagiados y otros centenares muertos, cuando se pudo evitar semejante tragedia que ahora pretende ser silenciada y ocultada.

“Lo que nosotros estamos haciendo es informar sobre la grave situación de Guayaquil. La BBC, The New York Times, la agencia alemana de información están diciendo lo que el Gobierno de Lenín Moreno no quiere que tú sepas, que estás en riesgo, que tu vida está en peligro. La mentira mata gente, la verdad salva, cuida, protege y también te permite prevenir lo que está pasando con el virus COVID-19 que es una pandemia mundial”, subrayó.

“Llegó el momento de dar la batalla entre la verdad y la mentira”, advierte Mery Bell y agrega: “Nosotros tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo, informar para salvar tu vida, para cuidarte y para que sepas que estás en peligro y que estás en riesgo. No se trata de generar campañas de alerta innecesaria, es el momento de actuar y es el momento que tú exijas transparencia y verdad”.

“Contrasta las fuentes, date cuenta que aquí hay una campaña para criminalizar el periodismo, una vez más Lenín Moreno quiere tapar sus falencias con campañas de cortinas de humo, de marketing político, para frenar a la verdad, pero la verdad es irrefrenable. No podrán detenernos ni con la cárcel ni con la muerte, porque seguiremos adelante, hasta que tú te informes, hasta que tú defiendas tus derechos, tú despiertes para defender tu vida. La verdad sana y te cuida, la mentira mata personas”.

Mery Bell recuerda que la lucha entre la verdad y la mentira durante el régimen de Moreno, tiene precedentes como el atentado contra la libertad de expresión que significó la entrega del editor de Wikileaks, Julian Assange, que además rompió con las normativas de la diplomacia internacional, pues no se respetó el derecho internacional, se violó el derecho al asilado y el derecho al refugiado, para ser entregado a la justicia inglesa con el supuesto de que no iba a ser extraditado a EEUU.

“Lenín Moreno entregó a Julian Assange atentando contra la libertad de expresión y transformándose en un enemigo del periodismo internacional. Luego mete preso al activista de Software Libre Ola Bini acusado de ser hacker ruso, cuando en realidad tiene nacionalidad sueca y pasó rato en la cárcel por haber tenido alguna relación con Assange”.

“También fueron metidos en prisión varios periodistas por el sólo hecho de haber trabajado en el Gobierno de Rafael Correa, como Carlos Bravo que era miembro de la Secretaría de Comunicación”, agregó.

Lenín Moreno no hizo nada por evitar la pandemia

Mery Bell denuncia que el Gobierno de Lenín Moreno tuvo el tiempo suficiente para prepararse y enfrentar esta pandemia como lo hicieron otros países como Argentina, Venezuela, Cuba, y otros.

“A partir de la situación vivida en Asia y Europa, se le solicitó al Gobierno aplicar medidas de resguardo para la gente como el aislamiento total, la compra de test masivos, tener una capacidad de cuidar a los médicos para enfrentar lo que se avecinaba, pero el Gobierno hizo oídos sordos”, denuncia.

Al momento de aparecer los primeros casos en Ecuador, no se tomaron medidas, recalca el periodista chileno, una denuncia que también han destacado las grandes cadenas de comunicación con base en denuncias del sector salud.

“Esto hizo que se proliferara el virus masivamente, principalmente en la ciudad de Guayaquil de donde surgen imágenes terribles. Nosotros como periodistas comenzamos a comunicar y difundir estas verdades que eran negadas sistemáticamente por el Gobierno, pero hasta que medios internacionales como la BBC, CNN, y otros, que no son medios de izquierda sino empresas oligopólicas de derecha, empezaron a mostrar los cadáveres en las calles, gente muriéndose fuera de los hospitales, falta de protección médica para personal de salud y las malas condiciones para enfrentar el brote”.

El Gobierno, explica, en vez de tomar acciones para evitar la proliferación del virus, empezó a atacar a un sector de periodistas y utilizó un portal que se llama Código Vidrio, que junto con Plan V y 4pelagatos, que son manos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos dentro del Ecuador.

“¿Cuál es el modus operandi? Ellos arman falsos informes de inteligencia y comienzan a generar casos judiciales que son tomados por la Fiscal, Diana Salazar, y a partir de estos informes de «inteligencia», replicados por la prensa sin ningún tipo de chequeo, ni tipo de metodología de investigación, arman casos judiciales para empezar a atacar a ciertos grupos políticos”.

“Lo graves es que hoy día no sólo se ataca a un grupo político, sino que están atacando a un grupo de periodistas independientes, como Amaury Chamorro que es consultor político internacional y otros líderes e influenciadores en las redes sociales y en los medios de comunicación de larga trayectoria, evitando que exista la libertad de expresión”.

El régimen de Moreno, acota Mery Bell, busca configurar el delito de atentado contra la seguridad interior del Estado y de asociación ilícita, por tener supuestamente una coordinación internacional para denunciar la verdad de lo que estaba sucediendo en Ecuador sobre la pandemia del COVID-19, entre ellos el mal manejo sanitario y los problemas económicos que estaba teniendo Ecuador al pagar la deuda del Fondo Monetario Internacional de 328 millones de dólares, incluso cuando el mismo FMI había pedido que no se pagara esta deuda, dejando al país sin recursos para enfrentar ni la crisis económica ni los problemas sanitarios por el coronavirus.

“Lo que hace el Gobierno de Lenín Moreno es que en vez de preocuparse en trabajar por la gente, de cuidar, resguardar, de hacer planes de prevención a favor de las personas, sale a atacar a periodistas independientes y a construir casos judiciales con el mismo mecanismo que ya lo ha hecho tres veces, lo hizo en el caso de soborno Arroz Verde, con el mismo portal Código Vidrio, que nadie sabe quién lo financia, nadie sabe si los periodistas que trabajan ahí son realmente periodistas, no hay un chequeo de fuentes, es una forma de presentar la noticia de forma tendenciosa y maliciosa, acudiendo a la injuria y la calumnia, basándose en supuestos informes de inteligencia para los cuáles se usan recursos públicos que deberían ser utilizados para, por ejemplo, enfrentar la crisis del COVID-19, o la crisis alimentaria, o la crisis económica que se va a venir en Ecuador”.

El lawfare contra la verdad

En ese sentido, advierte Mery Bell que lo que está sucediendo en el país “es una coerción, una lucha desgarrada en contra de la libertad de expresión y la participación política, lo que va en contra de los tratados internacionales persiguiendo a periodistas, políticos, ciudadanos, activistas de redes sociales, criminalizando la opinión política y la participación de la libertad de expresión.

“Es un modus operandi que se ha venido aplicando con la práctica del lawfare, al utilizar portales noticiosos de baja credibilidad como Código Vidrio, 4pelagatos y Plan V, para que después medios más grandes los tomen como fuentes y validen esa información, y luego la fiscal Diana Salazar tome esa información periodística supuestamente basada en información de inteligencia para empezar a inculpar a ciertos personajes políticos y en este caso periodistas”, subraya.

“Esta es una persecución, es un sicariato judicial y comunicacional periodístico y no es más que una cacería de brujas en contra de ciertos sectores de la población que, paradójicamente, están informando para que la gente pueda salvar sus vidas, porque en Ecuador hay un riesgo latente de perder la vida por el mal manejo que tiene el Gobierno”, añade.

Mery Bell sostiene que en medio de esta persecución y con la crisis sanitaria desbordada, el único que debería ser enjuiciado es Lenín Moreno, por “estar cometiendo el delito de homicidio culposo, porque no tomó las medidas para que la gente salvara sus vidas, que al permanecer en su error ya se constituiría en el delito de homicidio”.

“Eso deberían investigarlo los abogados y los expertos en derecho internacional. Pero desde el punto de vista político comunicacional, aquí hay una persecución en la que se utilizan servicios de inteligencia, informes de inteligencia que son falsificados para construir montajes judiciales, donde después se ponen a disposición personas como Cristian Zurita, Fernando Villavicencio y Arturo Torres, periodistas que pertenecen a estos medios antes mencionados y que han confesado que tienen relaciones con el FBI, la CIA y la embajada norteamericana”.

“Son, por lo que sabemos de sus nexos para construir relatos, los ejecutores del terrorismo de Estado contra la libertad de expresión, la asociación ilícita criminal compuesta por Lenín Moreno, empresarios de la información y servicios de inteligencia para atacar a periodistas independientes”.

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Cuerpo sacado afuera de la casa de una de las víctimas del COVID-19 mientras esperan que las autoridades lo recojan

Genocidio por negligencia y cerco mediático

José Ariza, integrante de la Red de Psicólogos Nuestroamericanos y de la Red de Solidaridad entre los Pueblos denunció que lamentablemente Ecuador, en los días recientes se ha convertido en “ejemplo de los peores escenarios y lo que no se debe hacer”.

“Los medios internacionales, todos, muestran imágenes que ningún medio ecuatoriano ha mostrado, hay un cerco mediático interno para tapar ineptitud y negligencia de este Gobierno, del cobarde y escondido Moreno, que en este momento ya debería ser denunciado de genocidio por negligencia”.

Añade Ariza que el equipo de Gobierno “es peor peste que el virus, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, cree que todos se arregla como en el paro de octubre pasado, con balas y con amenazas, su torpe prepotencia y desorden en el control de la situación, están logrando la desobediencia de todos los sectores y la ingobernabilidad, que puede llegar a niveles realmente catastróficos”.

“El gobierno no tiene un plan coherente para contener los casi 100 muertos diarios, ya están preparando la militarización y la declaración de conmoción de Estado nacional para impedir la libertad de información, perseguir a los opositores, en especial los correistas”, advierte.

Ariza acota que ante la muerte de los ciudadanos, “lo único que se le ocurre a este gobierno es empezar a vender a precios de gallina con coronavirus todos los activos más rentables, como la empresa de energía, la de telecomunicaciones, el Banco del Pacífico, para pagar a los tenedores de la deuda pública, muchos de ellos, ecuatorianos, pero gente que les importa un comino los cientos de muertos tirados en las calles y algunos de ellos incinerados”.

Para Ariza el momento actual de Ecuador es “un Estado fallido, incluso desde antes de la crisis humanitaria, por neoliberalizar los de derechos y la voluntad del pueblo. Todo está colapsado, el sistema de salud, el control de la movilidad, ni siquiera funciona el teléfono de la policía 101, ni el de emergencias médica 171, la gente espera horas por atención urgente, los cadáveres pasan varios días en sus habitaciones sin recoger, hay hacinamiento extremo, mucha gente duerme en un ambiente y tienen que sacar a sus muertos a la calle. También muchos familiares que están enfermos se quedan en la calle y los ven morir desde adentro”.

Todo esto, denuncia Ariza, genera estrés social, histeria colectiva y la salud mental de las personas se está deteriorando, también azotada por la extrema pobreza en la que viven las mayorías, quienes ganan su sustento trabajando en la calle de forma informal.

“La enorme mayoría de la gente de Guayaquil vive en barrios sin agua, sin alcantarillado, con calles de lodo, casas de un solo espacio para toda una familia donde tienen que poner a su abuelito muerto en la calle y otras familias deciden echarle gasolina y quemarlo por el temor al contagio. Esa es la miseria en la que viven millones de ciudadanos, y se les quiere echar la culpa por la pobreza. El gobierno nacional evita asumir su responsabilidad y terminan escondiendo las cifras. La sociedad está sin liderazgo”, recalca Ariza.

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