Bolsonaro, Áñez y ahora Trump ¿Por qué los dictadores posan con la Biblia mientras reprimen?

La alcaldesa de Washington criticó el ataque de la Policía Federal contra los manifestantes, que ante el bloqueo permanecieron alejados de la mansión presidencial

Trump

Donald Trump quería hacerse una foto frente a la iglesia episcopal de Saint John, en Washington DC, pero como los manifestantes mantenían tomada la ciudad y las afueras de la Casa Blanca durante la jornada del lunes -1 de junio-, dispuso del Ejército y de la Policía Federal para que reprimieran las protestas sin importar lo que sucediera.

El Mandatario mandó sus tropas a las afueras de la Casa Blanca y comenzaron a llover los gases lacrimógenos para que, minutos después, él saliera de su residencia oficial y atravesara caminando tranquilamente -junto a parte de su equipo- la plaza que ha sido espacio protagonista de las protestas de los últimos tres días.

Sin la presencia de los manifestantes que claman justicia para George Floyd, el afroamericano de 46 años de edad que fue asesinado vilmente y sin misericordia por un policía blanco -identificado como Derek Chauvin- en la ciudad de Mineápolis, Trump pudo salir en la fotografía, posando con una Biblia en la mano, ante la mencionada iglesia capitalina.

De esta manera, Trump imita la acción de mandatarios como Jair Bolsonaro en Brasil, Nayib Bukele en El Salvador, y Jeanine Áñez (presidenta de facto) en Bolivia; quienes en ocasiones anteriores se han mostrado ante las cámaras de televisión rezando y con Biblia en mano, mientras con la otra ordenan a las Fuerzas Armadas y policiales a reprimir manifestaciones populares que reclaman justicia y otras revindicaciones sociales y económicas.

Justo antes de entrar en vigor el toque de queda en el Distrito de Columbia, que alberga a Washington, las fuerzas represoras de Trump despejaron Lafayette Square, el parque situado frente a la Casa Blanca que el magnateo, rodeado de algunos de sus asesores, atravesó para dirigirse a la iglesia episcopal de Saint John, en la que han rezado todos los presidentes estadounidenses desde el siglo XIX.

Trump posó ante las cámaras con una biblia en la mano frente a las ventanas tapiadas de la iglesia, en cuyo sótano se desató en la noche del domingo pasado un incendio en medio de los intensos disturbios, reseñó la agencia EFE.

Ante estos hechos, la alcaldesa del Distrito de Columbia, Muriel Bowser, criticó el ataque de la Policía Federal contra los manifestantes, que ante el bloqueo permanecieron alejados de la mansión presidencial.

«Impuse un toque de queda a las 7:00 p.m. (23.00 horas GMT), 25 minutos antes del toque de queda y sin provocación, la Policía Federal usó municiones contra manifestantes pacíficos frente a la Casa Blanca, un acto que hará que el trabajo de los agentes del Departamento de Policía del Distrito de Columbia sea más complicado. ¡Vergonzoso!», tuiteó Bowser.

La funcionaria envió un mensaje instando a los vecinos de Washington a que se marcharan a casa y se mantuvieran a salvo.

Indignación contra Trump

Por su parte, la encargada de la iglesia, Mariann Budde, expresó a The Washington Post su «indignación». «Estoy perpleja. Necesitamos liderazgo moral, pero el Presidente ha hecho todo para dividirnos y acaba de usar uno de los símbolos más sagrados de la tradición judeocristana», explicó Budde, que pasó la jornada entregando botellas de agua a los manifestantes y llamando a la protesta pacífica.

A las críticas se sumó el virtual candidato demócrata a la Presidencia, el exvicepresidente Joe Biden, quien escribió en su cuenta de Twitter: «Lanzó gases lacrimógenos a manifestantes pacíficos y disparó balas de goma para una foto«. «Está usando el Ejército estadounidense contra el pueblo estadounidense», agregó.

Trump, antes de posar en la iglesia, anunció el despliegue de «miles y miles de soldados fuertemente armados» en Washington con el fin de detener las protestas masivas surgidas a raíz del asesinato de Floyd, que se une a otros cientos de incidentes parecidos que han sido ejecutados por fuerzas policiales en contra de comunidades afrodescendientes, latinas y migrantes.

«Estoy movilizando todos los recursos federales, civiles y militares disponibles para detener los disturbios y saqueos, para poner fin a la destrucción y los incendios provocados y para proteger los derechos de los estadounidenses que respetan la ley», dijo Trump en un discurso en la Rosaleda de la Casa Blanca, sin aceptar preguntas de los medios.

Son «miles y miles de soldados fuertemente armados, personal militar y oficinas de aplicación de la ley para detener los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos y la destrucción desenfrenada de propiedades», acotó.

Trump indicó que la restricción, que comenzó este lunes cuatro horas antes, a las 19.00 horas locales, en Washington DC «se aplicará estrictamente»

Protestas se viralizan

A pesar de que Estados Unidos sigue siendo el epicentro mundial del brote del nuevo coronavirus, así como de las muertes por COVID-19, las manifestaciones en contra de la brutalidad y el racismo policial continúan haciéndose cada vez más masivas y expandidas en el territorio estadounidense.

Las medidas de represión no han disminuido, ni las protestas pacíficas, ni los hechos violetos. En horas de la noche es cuando más arrecian los disturbios, pese a los toques de queda declarados en las principales ciudades.

En Washington DC, algunos manifestantes permanecieron en ciertas zonas del centro de la ciudad, entre ellos grupos que lanzaban piedras y destruían los escaparates de las tiendas.

Mientras tanto, en Nueva York, al caer el sol, comenzaron los primeros saqueos en la quinta jornada consecutiva de protestas en la ciudad, tras el asesinato de Floyd.

La enorme tienda de Microsoft de la lujosa Quinta Avenida fue saqueada por jóvenes manifestantes, pese a los grandes tablones de madera colocados en las puertas del establecimiento para tratar de evitar un ataque.

No se libraron tampoco las tiendas de Nintendo, Michael Kors, Kate Spade o Barnes and Noble de la Quinta Avenida, mientras que la policía se enfrentó con jóvenes que irrumpieron en un establecimiento ubicado en el Rockefeller Center.

De igual forma, los manifestantes continúan en las calles de Los Ángeles, en California; y de Chicago, en Illinois; urbes que se han sumado a Phoenix, Denven, Minnesota, Nueva York, Washington, Atlanta, Florida, entre otras.



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