Claves para evitar contagiarte de COVID-19 con el aire que respiras

Los contagios por COVID-19 aumentan cada vez más alrededor del mundo, aún después de nueve meses haberse descubierto el primer caso

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Los contagios por COVID-19 aumentan cada vez más alrededor del mundo, aún después de nueve meses haberse descubierto el primer caso. Y ahora, muestra un comportamiento virulento con repuntes, incluso en zonas donde el coronavirus parecía ya controlado.


Durante todo el tiempo que lleva activada la pandemia, no sólo se han descubierto los efectos secundarios de la enfermedad, sus distintos síntomas y repercusiones, sino también nuevas formas de contagio.

Recientemente, David Shukman -editor de Ciencia de la BBC- escribió un artículo sobre el peligro que corren las personas a contaminarse con COVID-19 en lugares donde hay mala circulación de aire, pues resultan potencialmente riesgosos para las infecciones.

“Permanecer mucho tiempo en un lugar con mala circulación de aire puede ser riesgoso. Con el regreso a clases y a las oficinas en muchos países, evitar la propagación del coronavirus al interior de edificios se ha vuelto una cuestión clave“, explica Shukman.

Lavarse las manos, usar tapabocas y mantener el distanciamiento social son las reglas primordiales para disminuir los riesgos de resultar infectado por el coronavirus SARS-CoV-2 que causa COVID-19.

“Pero científicos e ingenieros dicen que también debemos pensar en el aire que respiramos“, explica Shukman, sobre todo cuando muchos países comienzan a “normalizar” sus rutinas cotidianas en lo laboral y en las escuelas, que comienzan a incorporar a millones de niños que estuvieron resguardados por meses y que ahora comenzar a experimentar el retorno a clases en medio de la pandemia.

Claves para evitar contagios por el aire

En su reportaje, Shukman enumera cinco aspectos que son clave para evitar resultar infectado por las corrientes de aire y dar positivo a la COVID-19.

  1. Si está mal ventilado, aléjate

Cuando entras en una habitación y el aire se siente viciado o cargado, algo anda mal con la ventilación. No está entrando suficiente aire fresco y eso aumenta las posibilidades de infectarse de coronavirus.

Investigaciones recientes muestran que en espacios confinados puede haber una “transmisión aérea” del virus, pues hay pequeñas partículas del patógeno que permanecen en el aire.

Por eso, es importante estar consciente de la calidad del aire que se respira en espacios cerrados.

Entonces, si un lugar está mal ventilado, hay que dar la vuelta y marcharse, dice el doctor Hywel Davies, director técnico de la Institución Colegiada de Ingenieros de Servicios de Construcción de Reino Unido.

Por esta razón, indica Davies, es vital tener un flujo de aire limpio. “Si hay alguien infectado en un edificio y entra suficiente aire del exterior, se diluye cualquier material infeccioso que se esté dispersando. Se está reduciendo el riesgo de que otras personas se infecten“.

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  1. Vigila el aire acondicionado

Desde las oficinas hasta las tiendas, el aire acondicionado es bienvenido en los días calurosos, pero es importante saber qué tipo de aparato tenemos.

El más simple, conocido como aire acondicionado split, toma aire de una habitación, lo enfría y luego lo expulsa nuevamente, es decir, sólo reciclan el aire del interior.

“En otras palabras, está recirculando el aire. Esto no es un problema si se visita rápidamente un lugar. Pero puede ser un riesgo si se está en el lugar durante varias horas“, añade Shukman.

Un estudio de un restaurante en China, publicado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, mostró que este tipo de aire acondicionado juega un papel clave en la propagación del coronavirus.

En el establecimiento había un cliente “presintomático”, es decir, alguien que estaba infectado pero no se dio cuenta porque aún no había desarrollado síntomas.

Los científicos consideran que liberó el virus al respirar y hablar. El patógeno se dispersó por las corrientes de aire de los split. El resultado fue que otras nueve personas se infectaron.

Por eso Davies insiste en la importancia del aire fresco: “Si hubiera habido un buen suministro de aire exterior, es muy probable que menos personas se hubieran infectado”.

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  1. Informarse de la ‘proporción de aire fresco’

En un edificio moderno donde las ventanas están selladas, ¿cómo se puede obtener suficiente aire fresco?

Lo más común es tener un sistema de ventilación en el que el aire viciado se extrae de las habitaciones y se canaliza a una unidad de tratamiento, a menudo ubicada en el techo.

En esos lugares el aire fresco exterior se lleva adentro y se combina con el aire del interior. Lo que se respira es una mezcla de eso. Entonces, dado el riesgo de infección por coronavirus, el consejo profesional es maximizar el suministro de aire fresco exterior.

“Tener un 100 % de aire exterior o cerca del 100 % es algo bueno”, dice la profesora Cath Noakes de la Universidad de Leeds, en Reino Unido. ¿Cuanto más aire fresco, menor es el riesgo de que el virus vuelva a circular por el edificio”, añade.

La combinación precisa suele estar en manos de los administradores del edificio, y una desventaja para hacer funcionar aire 100 % fresco se traduce en costos, pues el aire entrante debe calentarse en invierno y enfriarse en verano, procesos que requieren gastos de energía.

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  1. Comprobar los filtros

Aunque un sistema de ventilación moderno debe tener filtros, estos no son infalibles. Investigadores estadounidenses estudiaron algo que sucedía en el Hospital Universitario de Salud y Ciencia de Oregón. Allí encontraron que los filtros atraparon rastros de coronavirus, pero algunos pudieron escapar a él.

El profesor Kevin van den Wymelenberg, quien dirigió el proyecto, cree que limpiar los filtros podría revelar si hay alguien infectado trabajando en un edificio.

En Corea del Sur, una empresa de telefonistas ubicada en un edificio de oficinas detectó que una persona fue capaz de infectar a más de 90 por ese detalle. Si los filtros se hubieran revisado con más frecuencia, la presencia del virus podría haberse detectado antes.

Van den Wymelenberg dice que la información de los filtros puede “mostrarnos dónde atacar y cuándo” para combatir las infecciones.

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  1. Tener cuidado con las corrientes de aire

Cualquier experto en la materia lo dice: el aire fresco es la clave. Pero un especialista en modelar el movimiento del aire agrega que “no es tan simple”.

Nick Wirth solía trabajar en el diseño de autos de Fórmula 1 y ahora asesora a supermercados y empresas de procesamiento de alimentos sobre cómo administrar el flujo de aire para mantener a las personas seguras del COVID-19.

Advierte que si alguien está sentado al lado de una ventana abierta y es una persona contagiada, podría transmitir el virus a otros en la dirección que lleva el viento.

Si abres una ventana, ¿hacia dónde va a ir el aire? No es deseable que haya gente en una línea directa de ese flujo de aire”, explica Wirth.

“Más aire fresco en general es mejor, pero si fluye horizontalmente y está lleno de virus, podría tener consecuencias no deseadas”, agrega.

Al respecto, la profesora Cath Noakes dice que los beneficios de una gran cantidad de aire fresco que diluye la presencia del virus superará cualquier riesgo.

En su opinión, una ventana abierta podría llevar a que más personas reciban el virus, pero en cantidades más pequeñas y menos riesgosas.

“No es de extrañar que haya desacuerdos: todavía hay muchas cosas que no sabemos sobre este coronavirus. Pero el aire que respiramos formará parte de cualquier esfuerzo para hacer que los edificios sean más seguros”, resalta Shukman.



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