COVID-19: Países ricos acaparan vacunas y dejan al resto del mundo sin una cura

Los países más ricos -Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y varios miembros de la Unión Europea- acaparan la mayoría de las dosis de vacunas contra la COVID-19

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Los países más ricos -Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y varios miembros de la Unión Europea- acaparan la mayoría de las dosis de vacunas contra la COVID-19. Incluso, tienen asegurados hasta seis veces más los tratamientos médicos para vacunar a su propia población. Se trata de una clara señal de indiferencia ante una humanidad que se quedará sin vacunas para finales del 2021.

Un reportaje del diario The New York Times (NYT) reveló esta realidad, mientras avanzan ensayos clínicos para encontrar más vacunas. “Los países ricos están creando una brecha extraordinaria para su acceso en todo el mundo. Juntos están reclamando más de la mitad de las dosis que podrían salir al mercado para finales de año”.

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“Muchas naciones pobres quizás puedan vacunar, máximo, al 20% de su población en 2021. Mientras, algunos países ricos han reservado suficientes dosis contra la COVID-19 para inmunizar las suyas varias veces”, añade el rotativo.

“Sin ninguna garantía de que alguna vacuna se haga patente, estos países cubren sus apuestas con varias candidatas. Por ejemplo, si recibiera todas las dosis solicitadas, la Unión Europea podría inocular dos veces a sus residentes. Asimismo, Reino Unido y Estados Unidos podrían hacerlo cuatro veces, y Canadá seis veces. Esos cálculos resultan de un análisis de datos que realizó el NYT sobre los contratos que reunieron la Universidad de Duke, UNICEF y Airfinity, una empresa que analiza datos científicos”, agrega el reportaje.

Ahora, el estudio no hace mención de la vacuna rusa Sputnik V, que se aplicará en varios países latinoamericanos y en otras regiones. Además, sólo coloca una cita sobre una de las vacunas que se fabrican en China.

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Vaciaron los estantes y acaparan las vacunas

Andrea Taylor, investigadora de Duke que estudia esos contratos, manifestó que “los países de altos ingresos se pusieron al frente de la fila. Incluso, hasta vaciaron los estantes”.

El medio resalta que “Estados Unidos apoya la investigación, desarrollo y fabricación de cinco de las vacunas más prometedoras. Aporta miles de millones de dólares para avanzar a una velocidad y una escala que habría sido imposible de otro modo. Sin embargo, el respaldo llegó con una condición: los estadounidenses tendrían acceso prioritario a las dosis hechas en su país”.

“Otras naciones acaudaladas se sumaron a Estados Unidos con grandes pedidos anticipados. A menudo, incluyen la opción de expandir los acuerdos y adquirir todavía más. Precisamente, así es que socavan la capacidad de muchos países de hacer compras oportunas”, añade.

Por ejemplo, dice el NYT, Estados Unidos ha garantizado 100 millones de dosis de Pfizer, con la opción de comprar 500 millones más. A ello sumó 200 millones de Moderna, con unas 300 millones adicionales en oferta. También ha hecho una combinación de pedidos anticipados por 810 millones de dosis con AstraZeneca, Johnson & Johnson, Novavax y Novavax. Al final, los acuerdos de expansión podrían llevar la cifra a casi 2.000 millones.

Acaparamiento en Europa

Por su parte, Reino Unido ha reclamado 357 millones de dosis de esas empresas. Además, suma a una empresa pequeña, Valneva, con opciones de compra de 152 millones más.

La Unión Europea acapara 1.300 millones de casi todas esas empresas. Adicionalmente, de la empresa alemana CureVac podría tener otras 660 millones de dosis, si así lo decidiera.

La vacuna contra el COVID-19 de Pfizer, desarrollada con BioNTech, está autorizada en Reino Unido, Baréin, Canadá, México, Arabia Saudita y Estados Unidos. Se espera que la de Moderna pronto siga sus pasos.

Es probable que AstraZeneca, que trabaja una con la Universidad de Oxford, busque la aprobación en Reino Unido, India y otros países en las próximas semanas. En Estados Unidos ya sufrió reveses con los reguladores.

¿Cómo frenarán los pobres la COVID-19?

El reportaje sostiene que la producción local de vacunas será fundamental y crucial para que las poblaciones de países de bajos ingresos puedan acceder a ellas.

“No todas las naciones menos prósperas enfrentarán una escasez grave. Algunas han garantizado una cantidad significativa de dosis que podrían llegar al mercado el próximo año. Eso, haciendo uso de sus propias fortalezas en la fabricación de fármacos”, dice el rotativo.

Al respecto, señala que India está en camino de producir más dosis de vacunas en 2021 que cualquier otro país. “El Instituto Serum de India, que tiene contratos para producir grandes cantidades de las vacunas de AstraZeneca y Novavax, prometió la mitad de su producción al Gobierno indio”.

“India tiene prioridad porque es mi país natal”, comentó Adar Poonawalla, director ejecutivo de la empresa. Por su parte, el multimillonario Carlos Slim ayuda a financiar un acuerdo de 150 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca en Latinoamérica. Para ello está usando las capacidades de fabricación en Argentina y su natal México.

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Opciones para países pobres

La vacuna de AstraZeneca es muy apropiada para los países más pobres, porque no es cara y es fácil de almacenar. Se han prometido muchas más dosis de esta antes que cualquier otra candidata: 3.210 millones. La mitad de ellas es para países de ingresos medianos y bajos. La empresa se asoció con 10 fabricantes en el mundo”, reseña el reportaje.

Johnson & Johnson, cuya vacuna se prueba en una sola dosis, es otra contendiente para los países en vías de desarrollo. Incluso, ya prometió 500 millones de dosis para países de bajos ingresos, aunque no especificaron qué naciones las obtendrán.

China, el país con la tercera capacidad más grande de producción, adelantó que tiene la intención de que sus vacunas estén disponibles en países en vías de desarrollo.

La semana pasada, Emiratos Árabes Unidos dio la primera aprobación gubernamental para Sinopharm. Para ella, citaron datos preliminares que muestran una eficacia del 86%.

“Para tratar la desigualdad en la obtención de la vacuna, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y dos organizaciones sin fines de lucro que tienen el respaldo de Bill Gates lanzaron una iniciativa para garantizar 1.000 millones de dosis para 92 países pobres. Otros 1.000 millones más irían a decenas de naciones de ingresos altos y medios”, dice el diario.

Por otro lado, la iniciativa conocida como Covax, apoya el desarrollo y fabricación de vacunas, entre ellas AstraZeneca y Novovax. A cambio, esas dos empresas prometieron cientos de millones de dosis a Covax. Sin embargo, hay problemas para recaudar el dinero necesario y cumplir su objetivo. Además, aunque lo hiciera, 1.000 millones de dosis alcanzarían para menos del 20% de la población de cada uno de los países pobres”

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Foto: EFE/referencial.

Nada es seguro con la COVID-19

Explica el NYT que “aunque las naciones ricas reservaron una gran cantidad de vacunas, deben esperar para recibir sus pedidos. Los fabricantes necesitarán tiempo para redoblar la producción después de obtener la aprobación regulatoria. Por tanto, estos países no recibirán todas sus dosis en una sola entrega”.

“Solo porque hayas comprado 100 millones de dosis no quiere decir que vayas a tenerlas todas en diciembre”, comentó Kendall Hoyt, profesora adjunta de medicina en la Universidad de Darthmouth, quien ha estudiado la introducción mundial de las vacunas.

En sus contratos, las compañías han prometido varios plazos. Algunos anuncios especifican que las dosis llegarán en este trimestre, mientras otros señalan que eso sucederá a finales de año. Además, como los contratos son privados, ha sido complicado para los gobiernos —y para el público— establecer expectativas realistas.

Julia Barnes-Weise, directora de Global Healthcare Innovation Alliance Accelerator, brinda asesorías sobre estos acuerdos. Afirmó que era “alucinante” que el suministro mundial de vacunas dependiera de cómo se negociaban esos acuerdos confidenciales.

Letras pequeñas para la COVID-19

El NYT coloca a Pfizer como ejemplo, pues la farmacéutica asegura que fabricará 1.300 millones de dosis en 2021. El Gobierno estadounidense compró 100 millones. Pero, luego le dijeron que debía esperar hasta junio para recibir 100 millones adicionales incluidas en una cláusula estipulada en su contrato.

En Canadá, el Gobierno enfrenta cuestionamientos por su contrato con Moderna. En agosto, garantizó un acuerdo para 20 millones de dosis, con una opción para 36 millones adicionales. Poco después, Estados Unidos acordó 500 millones de dosis, y Reino Unido y la Unión Europea anunciaron sus acuerdos en noviembre de 2020.

Entonces, cuando Moderna señaló que sus primeras 20 millones iban a Estados Unidos, acusaron a los políticos canadienses de dejarse robar. Fue así porque, como condición para recibir apoyo financiero de Estados Unidos, Moderna les prometió las primeras dosis a ellos.

En el Parlamento canadiense, Erin O’Toole, la lideresa conservadora, presentó una moción para exigir al Gobierno que asignara fechas de cumplimiento a sus pedidos. Eso, bajo el argumento de que los ciudadanos merecen saber cuándo pueden esperar cada uno de los tipos de vacunas“.

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Foto: web/referencial.

Producción no está garantizada

Otras candidatas prometedoras, como la de Johnson & Johnson, pronto recibirán la aprobación y restarán presión a Pfizer y Moderna. Aún así, no hay garantía de que las empresas cumplan sus compromisos sobre la vacuna, explica el medio.

“La gente cree que solo porque hemos demostrado que en los ensayos clínicos de la Fase 3 tenemos vacunas seguras y eficaces, los grifos están a punto de abrirse por completo”. Así lo comentó Richard Hatchett, director de la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias. Esta es una de las organizaciones sin fines de lucro que encabezan el programa Covax con la OMS. “Los desafíos de aumentar la escala de la producción son significativos, y riesgosos”.

Algunas empresas ya han corregido sus proyecciones con base en los problemas de producción. En un inicio, Pfizer anunció una producción de 100 millones de dosis para fines de este año. Al final, acabó por reducir esa cifra a la mitad. Novavax postergó sus ensayos clínicos en parte porque no pudo hacer suficientes dosis.

En otros casos, los fabricantes de vacunas o sus socios -quizás- prometieron más dosis de las que pueden producir. En total, se asignaron 3.210 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca. Pero, los acuerdos de producción están dispuestos para solo 2.860 millones de dosis, según Airfinity. Johnson & Johnson ha prometido 1.300 millones de dosis, pero garantizó la producción de tan solo 1.100 millones.

Compartir en vez de acumular

Conforme se visibilizan más las crudas disparidades en el acceso a las vacunas contra el COVID-19, cada vez hay más presión sobre los países ricos para que alteren sus planes. Australia, Reino Unido, Canadá y la UE han realizado compromisos financieros con Covax. Ahora, se les anima a escalonar la implementación de sus propias dosis para no dejar olvidados a países en vías de desarrollo.

El peor resultado es ofrecer las vacunas a toda la población de un país antes de hacerlo a los que corren más riesgo en otros países”, comentó Bruce Aylward, asesor del director general de la OMS, quien trabaja en la iniciativa de vacunación mundial.

A los países ricos, que perfectamente podrían terminar con más dosis de las que necesitan, les piden que donen vacunas. Incluso, Canadá ya comenzó los debates para determinar cómo apoyar la lucha contra el COVID-19 en otras naciones.

Recientemente, Trump firmó una orden ejecutiva para declarar que apenas el Gobierno federal determine que hay suministro suficiente para los estadounidenses, facilitará el acceso internacional de sus vacunas “a sus aliados y socios”, reseña el medio.

Según NYT, los representantes de Covax esperan que Washington eleve sus aportes al asumir el mando Joe Biden. Su esperanza es que cumpla su promesa de revertir el retiro unilateral de la OMS que ejecutó Trump.

“No obstante, aunque los países ricos donen el excedente de sus vacunas, el resto del mundo no tendrá todas las dosis que necesita para finales de año”, advierte NYT.

“Algunos expertos predicen que no será sino hasta 2024 que habrá vacunas suficientes contra el COVID-19. Otros creen que, conforme más gente se enferme y adquiera inmunidad natural, disminuirá la necesidad de una vacuna y el suministro será adecuado para finales de 2022″, cierra el reportaje.

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