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Dr. Flores: “La cannabis está resultando ser un test de consecuencia”

Ayer 3 de junio, la segunda sala penal de la Corte Suprema acogió el recurso de nulidad presentado por nuestra defensa, y anuló el juicio realizado en primera instancia y su sentencia. La causal que el Ministro Dolmetch, redactor del fallo, nos informó fue utilizada para emitir el mismo, en el marco de sus facultades, fue la primera causal subsidiaria esgrimida por la defensa, al considerar ellos que las alegaciones presentados por la defensa en el juicio oral no habrían sido incluidas en la sentencia, es decir la información puesta al servicio del tribunal no habría sido integrada para deliberar.

Efectivamente a nuestro entender también eso ocurrió. Habiendo invitado al Tribunal Oral a recibir la presencia de planos de realidad sutiles, propios del espíritu, donde los atributos y libertades se vinculan a los derechos fundamentales de la existencia humana, trascendentes a la identidad nacional, propios de la persona humana, cautelados por la Constitución y los convenios internacionales adscritos por Chile, éste tribuna no ofreció la habilitación, la competencia, para reconocerlos, no existió para él la dimensión de la realidad desde donde la defensa salió a plantear su perspectiva. Indirectamente esta sala penal de la Corte Suprema, si reconoció la existencia de esta información, aunque no lo especificó, sin embargo, se saltó la causal principal sobre la que se levantó el recurso, y que fue precisamente lo que determinó que fuera este tribunal supremo quien conociera de él, por estar vinculada al ejercicio de Derechos Esenciales que han sido comprometidos, y que esta sala no rechazó ni acogió.

¿Existe en Chile libertad para cultivar el espíritu?
¿Existe la libertad de culto?
¿Puede un ciudadano Chileno optar por el rito y los sacramentos que en su convicción le faciliten el cuidado de su vida, esa dimensión de la existencia, espiritual, trascendente a la materia, desde la cuál es posible alcanzar una comprensión más saludable y madura?

Valorando el gesto de anular el fallo y el juicio, en una materia tan controvertida, en proceso de transición, con alta visualización pública, no obstante, la sanción para aparecer resguardando el ejercicio de libertades esenciales, que esperábamos de la sala, no llegó, suponiendo que es este el órgano preciso, en el contexto de la justicia, para pronunciarse. La Corte de Apelaciones aplica la Ley, la Corte Suprema imparte justicia, nos señalaba el Defensor Público, Sr. Mardones.

El proceso de recreación del modelo nos ha mostrado que paso a paso se avanza y que debemos aceptar con agradecimiento los esfuerzos que todos estamos capacitados para realizar. Como cuando un hijo ama a su padre y lo ve real, con sus imperfecciones, así.
Un responsable hace lo correcto, a pesar de que eso signifique que explote una bomba en sus pies. La Cannabis está resultando ser un test de consecuencia para los responsables, para todos, especialmente para nosotros que pretendemos estar impulsando la realización de una transformación, porque obliga a develar la mirada que se emplea para relacionarnos con la vida y ente nosotros.

El país está enfermo por el modelo que usa para funcionar, es un país hermoso, diverso, rico, con potencialidad para alcanzar libertad, armonía, justicia, equidad, felicidad, sin embargo, no tiene -aún- una conciencia colectiva expandida habilitada como para trascender la materia, la realidad misma no se paladea, no se toca. Desde esta convicción, como responsables, como profesionales, científicos, ciudadanos, personas que hemos tenido la fortuna de comprender de algún grado de lo esencial, no podemos claudicar, debemos afirmar y sostenernos en el plano trascendente para contactarnos con la realidad, la unión es la que da la fuerza para soportar y así trascender la ignorancia, la miseria, y la enfermedad.

La bomba ya explotó en los pies de todos, y no es la legalización de la Cannabis, es la demanda por espacios de libertad más finos y profundos, que la matriz jurídica -como sostiene la tesis de la defensa- si ofrece y pretende garantizar.

Sin dudas, después de la segunda guerra mundial ante el horror de la conducta humana desplegada, la conciencia estaba sensible para comprender la trascendencia de cautelar los espacios para cultivar el espíritu, como tan explicitamente mencionan la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, entre otras, y en ese contexto era obvio, sin embargo, esa conciencia definitivamente se ha ido crepuscularizando y la Ilusión con el culto a la materia hace de las suyas.

Para la transformación cualitativa que Chile necesita, para sanarnos, debemos recuperar el espíritu en la conciencia, como natural, trascendente, eclécticamente, eso significa cambiar el modelo: participar de una dinámica colectiva mas inclusiva. De no alcanzar esta jerarquía de ajustes, las transformaciones serán cosméticas y estaremos en más de lo mismo, sin embargo las condiciones son favorables y es posible reconocer primores. Estamos avanzando.

El llamado es a todos los que tienen comprensión y desempeñan roles de responsabilidad, para unirnos, para salir a proteger nuestra vida, que es la de todos, y a disfrutar de la oportunidad que efectivamente la creación nos ofrece, para que den los pasos necesarios, aquellos que broten desde su propia constatación, sin cobardía, sin esconderse en cálculos, atreviéndose a ser creativos y a participar de la incertidumbre en la conciencia, como una condición natural que facilita el desarrollo de actitudes dignas, propias de nuestra condición más esencial.

Ser o no Ser, es la cuestión…
Ahora Ya.

Por Dr. Milton Flores Gatica

 

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