Las trampas de la melagomanía y cómo tratarla

La psicología define la melagomanía como la patología de sobreestimación que posee una persona de sus capacidades propias y que acostumbra a mostrarse bastante orgullosa de sus habilidades. Pero, estos síntomas que parecen tener relación con la buena autoestima, podría ser una trampa dañina para la salud, según el portal web psicologiaymente.com.

Sigmund Freud señala que la megalomanía tiene que ver con un rasgo de personalidad vinculado al neuroticismo. Otros seguidores de la corriente psicodinámica sostienen que esta es un mecanismo de defensa llevado a cabo para que la realidad no contraria a los impulsos inconscientes llevaría a las personas a comportarse distinto tratando de satisfacer todas sus necesidades inmediatamente, como si tuviese un poder ilimitado que distorsiona el presente para evitar sufrir de frustración.

En la actualidad, los expertos en psicología clínica no se definen dentro de la corriente psicodinámica fundada por Freud y aseguran que la megalomanía también ha cambiado considerándose como un Trastorno Narcisista de la Personalidad que no posee su propio apartado. Otros profesionales no creen que sea en sí mismo un trastorno mental, sino en todo caso parte de la sintomatología.

El trastorno de narcisismo es considerado por algunos expertos como un mecanismo de defensa

Los estudiosos del comportamiento humano agregan que para saber si la megalomanía forma parte de un trastorno, se debe prestar especial atención a si la persona cuenta con ideas delirantes.

A finales del siglo XIX, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, fundador de la psiquiatría moderna, categorizó los delirios como uno de los síntomas clave de la esquizofrenia y en años más recientes, estos son estudiados como fenómenos en sí mismos por especialistas como Walter Freeman, quien ha tratado esta condición por más de 20 años.

Reencarnación de otros seres

Muchas personas acuden a consultas psiquiátricas alegando que son la reencarnación de María de Magdalena, un héroe independentista, un apóstol o Jesucristo.

Alice es una de las pacientes de Freeman y a lo largo de su vida ha padecido un delirio de grandeza que la lleva a creer que es una reencarnación de Jesús de Nazareth.

«Empecé a recibir mensajes de objetos, como la radio o la televisión y me pregunté por qué estaba recibiendo todos estos mensajes«, dijo Alice a la BBC Mundo, al insistir que «de repente me di cuenta de quién era: yo era Alice Cristo, la segunda encarnación de Dios en la Tierra».

Hay quienes creen ser superiores o divinos, tal vez que fueron protagonistas de grandes leyendas de la humanidad

La mujer comentó que eso fue una sorpresa y a la vez, le generó un alivio saber «quién era» y agregó que desde ese momento se planteó «salvar al mundo» a través de buenas acciones. Aunque también sintió que para lograr su objetivo tendría que morir, igual que Jesús.

«Lo que pensaba era que yo también resucitaría de entre los muertos», expresó y cree que «esa era mi misión: recrear la resurrección en una era moderna«.

Aunque no entiende por qué formó una creencia religiosa, siendo una «cristiana convencional»; además de no hablar acerca de sus delirios con esposo e hijos. Reconoce que «actuaba de forma extraña» y esto se pudo evidenciar, cuando llamó a su primo en Escocia para pedirle que le enviara un cordero, que él tenía en su granja «con la carne del animal», Alice organizaría una nueva versión de «La última cena».

La mujer recreó la última cena y trató de hacer un milagro, cuando pidió levantarse a una mujer de una silla de rueda

En busca del milagro

Alice relata que la última Cena de Jesús fue un miércoles, motivo por el cual repartió pedazos del cordero a sus amigos. «Todo lo hacía de forma simbólica«, recordó.

Luego intentó hacer que una mujer en silla de rueda caminará tal como lo hizo Cristo con Lázaro como cuentan las escrituras católicas.

«Convencida de que era la reencarnación de Jesús le dije a una mujer en silla de ruedas en mi iglesia, después de tomarla de las manos: levántate en nombre de Cristo y camina«, acotó Alice, al tiempo que indicó «la mujer se cayó al suelo y no caminó; yo estaba tan absorta en mis propios pensamientos que no recuerdo haberla ayudado a levantarse», contó.

Aunque no registró lo sucedido por no ocurrir el milagro. Ella prefirió no recordarlo, aunque sostiene que llevaba consigo un «sentimiento de inmensa importancia de poder«, confesó al reconocer que padecía de baja autoestima.

En muchos casos el temor se apodera de los pacientes con megalomanía

Colapso psicológico

La euforia de sentirse el profeta que dividió la historia de la humanidad en dos, no duró por mucho tiempo. Le aterraba la idea de morir y eso comenzó a atormentarla.

«La Alice mujer, esposa y madre… yo no quería morir», resaltó admitiendo que tuvo un colapso psicológico que la llevó a pedir ayuda a sus familiares.

«Una noche, después de que se durmieron mis hijos, me metí en la cama y simplemente empecé a llorar desconsoladamente«, manifestó al reiterar que esa fue la razón por lo cual, fue internada en un psiquiátrico para recibir tratamiento para su trastorno.

Volver a la realidad y comprender que no era «Alice Cristo» fue muy duro para ella y cree que a veces padece aún de los delirios y que para combatirlos se «aferra a la normalidad», tratando de dormir más y estar más calmada.

Confiesa que se propuso una nueva «misión«, más realista: ayudar a otras personas que padecen de problemas de salud mental.

Según los estudiosos, la melagomanía tiene sus orígenes en la base genética de las personas

Qué causa el trastorno de melagomanía

Freeman señala que aunque los delirios de grandeza son menos estudiados que los delirios paranoicos se conoce que estos tienen una base genética.

Para la doctora Louise Isham del Deparmento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, la melagomanía puede ser una «forma de protección» para personas que han sido víctimas de abuso y esto le ayuda a «sentirse menos vulnerable y más en control», explicó.

La psiquiatra también señala que podría desarrollarse cuando durante la infancia, éste haya sido tratado de manera especial o único por algo y surge en él esa creencia de grandiosidad. A su vez, advierte que pese a que los delirios los puedan hacer sentir bien, como le ocurrió a Alice, terminan «siendo dañinos».

También el trastorno de narcisismo puede forjarse desde la infancia

En la mayoría de los casos de melagomanía, los familiares y amigos se vuelven poco tolerantes y terminan aislando a la persona con este tipo de trastorno, pues se les hace difícil escucharlos. Además, la experta afirma que tratar a personas con delirios de grandeza no es fácil.

Quienes padecen de megalomanía no siempre están contentos de enterarse de que no son las personas grandiosas que pensaban que eran», acotó, al recomendar que a veces es mejor «dejar intactas» algunas de esas creencias de grandeza y se trabaja en fortalecer otras fuentes de autoestima, recalcó la médica.

Síntomas

Otros signos y síntomas del trastorno de la personalidad narcisista que pueden ser variables y que  les cuesta enfrentar cualquier cosa que considere una crítica, de acuerdo con el portal web mayoclinic.org, entre ellas:

  • Sentido exagerado de prepotencia
  • Sentido de privilegio y necesitar una admiración excesiva y constante
  • Esperar que se reconozca su superioridad, incluso sin logros que la justifiquen
  • Exagerar los logros y los talentos
  • Estar preocupadas por fantasías acerca del éxito, el poder, la brillantez, la belleza o la pareja perfecta
  • Creer que son superiores y que solo pueden vincularse con personas especiales como ellas
  • Monopolizar las conversaciones y despreciar o mirar con desdén a personas que ellos perciben como inferiores
  • Esperar favores especiales y una conformidad incuestionable con sus expectativas
  • Sacar ventaja de los demás para lograr lo que desean
  • Incapacidad o falta de voluntad para reconocer las necesidades y los sentimientos de los demás

Creerse superior y pretender que todo lo mejor es para usted son algunos de los síntomas

También se consideran dentro del trastorno de narcisismo las siguientes acciones:

  • Envidiar a los otros y creer que los otros los envidian a ellos
  • Comportarse de manera arrogante o altanera, dando la impresión de engreídos, jactanciosos y pretenciosos
  • Insistir en tener lo mejor de todo; por ejemplo, el mejor auto o el mejor consultorio
  • Ser impacientes o enojarse cuando no se las trata de manera especial
  • Tener problemas interpersonales y ofenderse con facilidad
  • Reaccionar con ira y tratar con desprecio a los demás, para dar la impresión de que son superiores
  • Tener dificultad para regular las emociones y la conducta
  • Tener grandes problemas para enfrentar el estrés y adaptarse a los cambios
  • Sentirse deprimidos y temperamentales porque no alcanzan la perfección
  • Tener sentimientos secretos de inseguridad, vergüenza, vulnerabilidad y humillación

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