Odontobus y Clínica B: salud dental y apoyo mutuo

Atención dental móvil que viaja a comunidades mapuches del sur de Chile es sustentada por la solidaridad y la economía colaborativa.
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Odontobus es como se imagina: un minibus acondicionado como clínica dental itinerante, en la que se atienden personas con materiales y profesionales del más alto nivel. Este proyecto único en Chile, nace el año 2012, cuando Mariont Soto y Diego Saavedra salieron de la universidad y se dieron cuenta de que la salud bucal es de difícil acceso en esta franja de tierra.

Al 80% de los chilenos les faltan dientes. Es una cifra alarmante, considerando la asfixia que viene sufriendo el sistema de salud en Chile. El sistema público no da abasto y en las urgencias dentales con los recursos que cuentan, generalmente no les queda otra opción que extirpar piezas.

Fue esto último, además de la centralización que Odontobus quiere combatir, lo que motivó a este grupo de profesionales a embarcarse en esta misión. “Pensando en que las personas con menos recursos tuvieran acceso a salud bucal y que no solo estuvieran emplazadas en la zona centro o las capitales regionales, sino en las comunas rurales, fue que hicimos un estudio y vimos las comunas de rezago en Chile. Elegimos la Araucanía, por el componente mapuche que tiene y por la cantidad de población rural”, dice Marion Soto, una de las fundadoras del proyecto.

Parte del equipo de Odontobus con pacientes de una comunidad mapuche en el sur

Así fue como tuvieron un primer viaje con el Odontobus, en el que durante seis meses otorgaron atención dental en el sur de Chile. Ese primer financiamiento fue a través de un concurso que se ganaron en Fundación Colunga. Con ese dinero hicieron el piloto del proyecto, y fueron a tres comunas: Lumaco, Saavedra y Teodoro Schmidt, donde hicieron 2.136 prestaciones, atendiendo a 970 personas en 24 comunidades mapuches en el año 2016.

“Ir a las comunas rurales fue marcar la diferencia con cualquier otro operativo dental. Otra diferencia importante es que somos profesionales titulados –no estudiantes en práctica- que se acercan a dar atención gratuita. En el sur son miedosos en torno a la salud dental por lo mismo, por el ´contigo aprendo´, declara Soto.

Equipo odontobus haciendo educación en salud bucal en escuela rural

Otro aspecto a destacar, es que este grupo de profesionales multidisciplinarios –odontólogos, trabajadoras sociales e ingenieros- se relacionan con la comunidad. “Esto significa que nos acercamos el día de reunión de la comunidad -en este caso, mapuche- que son dos veces al mes generalmente. Nos presentamos, damos a conocer el proyecto y hacemos una prequeña introducción a la educación dental”.

“Al comienzo es lento el proceso, pero entre ellos mismos se van contando la experiencia de que los atienden bien, que no les dolió, que los llaman por su nombre y que se toman el tiempo con cada uno, porque acá la salud dental además de ser cara, es distante. Además, ellos tienen que organizarse para agendarse y guardar cupos de atención”, menciona Mariont.

El proyecto Odontobus siguió creciendo y el año 2017 se ganaron un premio de la empresa de envíos internacionales UPS. Con ese premio en dinero, armaron un carro solar portátil único en Chile, energizado a través de paneles solares en el techo para hacer rayos x, lo que permite que puedan realizar intervenciones de una complejidad mayor.

Al mismo tiempo, el equipo trabajó en un colegio particular subvencionado, que les encargó atender a los estudiantes y a la comunidad aledaña en la localidad de La Sierra en la comuna de Saavedra. En un mes, hicieron 374 atenciones a 81 alumnos más la comunidad. Aprovecharon el viaje y atendieron una semana a la comunidad mapuche de Laguepulli, en el lago Budi, en la comuna de Teodoro Schmidt.

Mariont Soto, fundadora del proyecto, atendiendo a comunero en el sur de Chile

Durante el 2018, Odontobus intervino por un período de cinco meses en Teodoro Schmidt, donde atendieron a 10 comunidades mapuches en un convenio con la municipalidad, por medio de unos fondos destinados a un programa de salud. Dicho programa tiene límites: personas entre 20 y 70 años con ciertas características, por ejemplo, que fueran de la comuna. Sin embargo, los odontólogos extendieron la atención, doblando las prestaciones, cubriendo un total de 1.422 atenciones a 449 personas.

UNA EMPRESA B

A finales del mismo año, se dieron cuenta que tenían que ser totalmente autosuficientes para que el Odontobus estuviera activo todos los meses del año. De esa reflexión nació Clínica B de Salud Solidaria: clínica dental ubicada en el centro de Santiago, a pasos de Metro Moneda (San Martín 232, of 216), cuyo objetivo es dar atención dental a un precio justo, donde las ganancias son invertidas en el proyecto de odontología itinerante.

“Clínica B es de alto nivel, están todas las condiciones para realizar procedimientos complejos, donde las personas que se han atendido ahí se dan cuenta del trato cordial, que es la marca de esta fundación ONG”, dice Soto. “Abogamos por una economía circular, donde los ingresos sean distribuidos de manera justa, para que todos puedan acceder a una atención dental de calidad. Creemos en un sistema de salud comunitario, de apoyo mutuo y sin lucro”.

Clínica B se encuentra activa y agendando horas.


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