Las preguntas para resolver el problema de la violencia en Nicaragua deben plantearse de otra manera. Deben ser preguntas centradas en las posibilidades que abre la coyuntura nicaragüense. ¿Le conviene a los países situados en la vereda opuesta a la hegemonía estadounidense, una oposición financiada por los millones de Soros y el National Endowment for Democracy y apoyada por la OEA?