Ahora, vamos a lo práctico: ¿Cuántos de los lectores de esta columna son mayores de edad y cuántos de ustedes han pasado el susto de la vida pensando que se mandaron el domingo 7? ¿A cuántos les pasó en la adolescencia? y la pregunta del millón: ¿Cuántos le contaron a la mamá? Las respuestas son para sentarse a cagarse de la risa.