Colores brillantes en los que predominan las gamas de rosa, azul turquesa y verdes flúo. Óleo, acrílico, purpurina, lentejuelas, etc. Elementos todos ellos que llevan a cada una de las piezas a un nivel de barroquismo y plasticidad extremo. Y esto tiene como resultado el protagonismo de las texturas. Pero más allá de eso, hay dos elementos clave en el trabajo de Alejandra Atarés: por un lado, la composición y, por otro, la conceptualización.