El paso fugaz, pero certero de Benjamín Cañas por la historia del arte latinoamericano, donde en la década de los 80 llegó a ser considerado como uno de los cuatro grandes pintores del continente, no pierde vigencia. De inmediato, la perfecta composición de luz, color y dislocantes perspectivas que caracterizan los cuadros de este pintor cautivan la mirada.