Como “una declaración insólita que demuestra temor por el futuro de su negocio” calificó Greenpeace la férrea defensa que la Asociación de Salmonicultores de Magallanes hizo del negocio salmonero en la región y el ataque a la postura de la organización medioambientalista para detener el avance de esa industria en las aguas de la Patagonia