La política “antiterrorista” lanzada por el gobierno paquistaní provoca críticas y aumenta la amenaza de actos de venganza por parte de los talibanes. El ejército regular está atacando fuertemente las regiones que funcionan como nodos para las redes talibanes en el norte del país, y con el restablecimiento de la pena de muerte, las autoridades ahorcarán a cientos de reclusos condenados por actos terroristas.