Según lo explicado por Karina Jiles la terrible situación ocurrió cuando llegó a su casa y vio a su chanchita, "como de costumbre, echada en un charco de agua; me voy acercando para mirar qué tenía, y claro, había un palo y el palo era el hacha que estaba totalmente incrustada en las costillas", señaló. En lo que va del año se han registrado tres ataques contra defensoras socioambientales, todas de la Región de Valparaíso.