Un texto sobre cómo la impunidad histórica, la renuncia de las izquierdas, la despolitización y la normalización de la maquinaria securitaria abrieron paso al fascismo, y por qué sólo el poder popular puede disputar el porvenir desde un horizonte verdaderamente emancipador.
En general los funcionarios públicos no son «parásitos», asegurando este columnista que la mayoría de ellos se comportan correctamente, dejándose en claro que sí en las municipalidades, básicamente por ignorancia, existe una tendencia a que se vulneren las distintas disposiciones legales.
Usted es, en esencia, la memoria descafeinada y edulcorada que la élite necesita para dormir tranquila, en la zozobra de la indignidad y la felonía. Pero le advertimos: la dignidad no se negocia con treguas ni se olvida con eufemismos. El pueblo y la historia no se compran con un escaño ni se resumen en un simple voto.
La iglesia de Chomalí dejó de ser la institución que era en muchas ocasiones mediadora de conflictos. El mundo empresarial y la derecha se apoderó de sus púlpitos, los convirtió en trinchera y ella se dejó estar.
"Hay quienes han perdido la vergüenza, en el último tiempo, de reivindicar lo que siempre han creído. Que por un lado algunos dicen que la dictadura fue necesaria o inevitable y otros que dicen derechamente que fue deseable y lo volverían hacer, si fuera necesario", afirmó el jefe de Estado durante una entrevista concedida al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
Desde 1990, cuando luego de aquella larga noche de la dictadura irrumpe un golpista como presidente para dar continuidad y administrar lo que construyeron los gorilas, sencillamente muy poco ha cambiado el país.
El abogado de derechos humanos planteó que aunque el reciente fallo que obliga a los familiares del dictador a devolver al fisco más de 16 millones de dólares "marca un hito simbólico", también revela las limitaciones de la justicia chilena, ya que "mientras lo económico puede ser reparado décadas después, lo penal quedó en la impunidad".
El mandatario colombiano rechazó las amenazas del congresista republicano de EE.UU., Carlos Giménez, quien lo acusó por negar la existencia del 'Cártel de los Soles'. "Yo tengo las evidencias de los compradores de cocaína colombiana que pasa a Venezuela. Y si la verdad cuesta la cárcel, pues preso voy también", afirmó Petro.
Se trata de un esfuerzo que constituye un valioso aporte personal, un testimonio único como chilena, poeta, escritora, víctima de una feroz represión, protagonista de una vida muy interesante, por decir lo menos.