La milicia de Hezbollá se refuerza, y con ello no solo está en mejores condiciones para resistir la expansión sionista, sino que lleva la contradicción al propio gobierno libanés, que se ha caracterizado por el entreguismo fácil a la política occidental en la región, y deberá enfrentarse a la presión social de un pueblo que ha demostrado siempre una lealtad a la lucha palestina.