En lugar de preguntarnos únicamente por la intensidad del próximo temporal, deberíamos preguntarnos qué sociedad estamos construyendo para enfrentarlo. Porque las catástrofes no solo revelan la fuerza de la naturaleza. También revelan la calidad de nuestras instituciones, la profundidad de nuestras desigualdades y la capacidad que tenemos, como comunidad, para aprender de la evidencia científica y cuidar la vida antes de que vuelva a comenzar la lluvia.