“Los bosques de algas, como el huiro, funcionan en el mar al igual que un bosque terrestre, son polos de concentración de biodiversidad, ya que proporcionan un refugio de protección y crianza para muchas especies, como peces, invertebrados marinos y mamíferos marinos como el chungungo y el delfín austral”, señala la Bióloga Marina, Carla Christie Remy-Maillet