Al identificar al neoliberalismo como una forma metamorfoseada de fascismo Villalobos-Ruminott derriba la falsa oposición entre totalitarismo y democracia liberal: el neoliberalismo “busca su fundamento en el descrédito de toda intervención estatal, intenta monopolizar las críticas al totalitarismo, mientras se resiste a cualquier programa reformista que contradiga su modelo antropológico y su ingeniería social molecular”.