Los precios de las materias primas son determinado exclusivamente por la demanda, a diferencia de los productos industriales cuyos precios son determinados por la oferta. Éstos cambian poco y nada y con tendencia a la baja impulsados por la innovación, mientras aquellos cambian a cada instante, lo que introduce una segunda componente de la demanda de materias primas: la especulación.