"El descubrimiento es que todos los organismos vivientes, desde más sencillos como los amebas, hasta grandes mamíferos como elefantes o la ballena azul, consumen a lo largo de su vida aproximadamente la misma cantidad de energía por gramo que lo constituye, pero solamente tras corregir dicho consumo por temperatura y por el número de latidos en cada ciclo respiratorio”, indicó el científico Andrés Escala Astorquiza.