El aire tóxico es un cóctel de emisiones de vehículos, polvo de la construcción, partículas originadas de la quema de rastrojos en las zonas agrícolas y la quema constante de desechos sólidos de esta ciudad de 20 millones de habitantes. Esta vez, son los niños y niñas quienes tiene que pagar el precio por vivir en una de las ciudades más contaminadas del mundo.