Lo anterior se ha desarrollado en un contexto geopolítico de abusos a los derechos humanos y deterioro de las instituciones democráticas. Durante los últimos años, desde 2017 al 2021, el país ha obtenido la misma puntuación: 67 de 100 máximos. En la actualidad se posiciona como el segundo país menos corrupto de Latinoamérica y el 27 a nivel global.