El tradicional desfile del 9 de mayo en Moscú, así como en toda Rusia, está dedicado a honrar las grandes hazañas del pueblo soviético que luchó contra el nazismo, pero también es un punto de referencia de no ceder frente a las amenazas de ese Occidente negacionista y plagado de conductas destinadas a cercenar la historia e imponer una narrativa contra los pueblos.