Uno de los hallazgos es que la intervención social se ve directamente afectada por el contexto, es decir, si bien las familias de los niños han sido expuestas a la cesantía y en muchos casos al hambre, también los equipos sociales han sido afectados directamente, al perderse las licitaciones de los proyectos o al reducirse las plazas asignadas por la baja demanda hacia los programas.