El 2 de abril de 1987, Mario Mejías, poblador de Lo Hermida y catequista y profesor de la Iglesia Católica, dio un discurso ante el Papa Juan Pablo II denunciando los crímenes de la dictadura y pidiéndole al pontífice entregar un mensaje de "esperanza y unidad". Un mes más tarde, un hombre armado con una metralleta irrumpió en su hogar y lo trasladó hasta un terreno en El Salto, donde un grupo de personas lo golpeó hasta darlo por muerto.