Durante 2017 el gobierno de Trump ha experimentado en el Congreso, a pesar de la mayoría en ambas cámaras, sucesivas derrotas en propuestas emblemáticas expuestas desde su campaña electoral. De allí la importancia adicional que tanto la Casa Blanca como el partido republicano asignan a la reforma tributaria en proceso de aprobación, inicialmente desarrollada a través de dos iniciativas paralelas en el Senado y en la Cámara de Representantes.