Los trabajos voluntarios, la red de preuniversitarios populares y varias actividades llamadas como extensión universitaria da cuenta de la potencia de ese intercambio directo entre los estudiantes y las comunidades. ¿Por qué no sistematizar esta vocación solidaria, crítica y creativa y así entregar de manera directa el saber y las reflexiones que generan las comunidades de educación superior para el país? ¿No debería este aporte formar parte de los programas estudios oficiales de las distintas casas de estudio?