Lo que el parlamento europeo no aquilata es que Irán no es un país borrego como lo son los 27; es una nación soberana, digna, con enorme valor de enfrentar los desafíos más adversos.
Los jóvenes que están uniéndose en masa a las filas del grupo yihadista Estado Islámico lo hacen en gran medida empujados por los instintos más básicos del ser humano: el sexo y la violencia, opina un profesor de psicología.