La continuidad de las oleadas estudiantil en apoyo a Palestina, principalmente en ciertas universidades emblemática de EEUU y la solidaridad popular a escala planetaria, lenta pero creciente, no pueden carecer de efecto para Occidente.
Organizaciones defensoras de derechos humanos se han opuesto a que Madrid venda armas a Riad, bajo el indicio del uso de bombas contra civiles en la guerra de Yemen.