Jeannette Jara forma parte de la misma alianza de gobierno que Carolina. Y gobernaría en representación de esa coalición, no en representación de un solo partido, como debería hacer Carolina Tohá en caso de ganar.
Hoy, en el ocaso del capitalismo, un batallón de iluminados pretende reditar un orden inquisitorial proclamando su fe ciega en el mercado, al tiempo que ataca a los partidos políticos e instituciones públicas, bajo la imagen de una motosierra funcionando a destajo.
De la misma manera que González Videla obtuvo la victoria con una coalición de partidos, para después, a muy corto andar, en la práctica, gobernar con otra, Boric ganó con un programa y está gobernando con otro.
El anticomunismo es una corriente, una ideología que se aferra a la defensa del capitalismo. Y para ello, requiere estigmatizar a quienes sueñan con un sistema distinto; se trata de evitar por cualquier medio que quienes se oponen a la reproducción del orden de clase existente, puedan lograr su objetivo y transformarlo.
Muchas veces ambos partidos políticos -comunista y socialista- han declarado ser “compañeros de ruta”, y en algunas ocasiones compartieron responsabilidades y cargos en un gobierno nacional. Pero, no siempre se ha tratado de una alianza férrea y fructífera, a pesar de aquella unidad ideológica que les debería caracterizar, en especial a los socialistas.
La venalidad de los políticos chilenos tiene solera, antigüedad, abolengo, prosapia y raigambre. Forma parte de la información genética que se transmite de generación en generación. Es una heredad cromosómica.
Allende tuvo la posibilidad de renunciar o dejarse acoger por los regímenes extranjeros que quisieron brindarle asilo. Pudo también abandonar su ideario y contemporizar con sus opositores. Pero optó temerariamente, por supuesto, por mantenerse fiel a las promesas comprometidas con la ciudadanía que lo eligió.
Se puede ser Quijote, pero el flaco José Tohá, francamente se parecía. De 1,94 metros de altura, ingenioso, ameno, conversador infatigable, librando a menudo batallas perdidas, contra no pocos molinos de viento.
Salvador Allende tuvo una enorme capacidad de aglutinar personas en torno a un común ideal. Desde la primera campaña electoral, fue conformando equipos de trabajo en los más diversos frentes que siempre recibieron el estímulo de su líder.
"Hay que resistir activamente la oleada de ilusionismo y demagogia, reimpulsar la organización y la unidad de las y los de abajo, reforzar el desarrollo de la conciencia y de las capacidades de movilización propias de los pueblos explotados, oprimidos y discriminados por el capital y las elites."