Una de las cajas negras del avión siniestrado revela que el piloto del aparato se encontraba fuera de la cabina en el momento del descenso brusco de altura y el posterior accidente. Las conversaciones registradas informan de que el piloto golpeaba la puerta de la cabina desde fuera pero el copiloto no le permitió volver a entrar. Pocos minutos más tarde, el Aribus A320 se estrelló en los Alpes franceses sin dejar supervivientes.