Los investigadores precisaron que son mucho más numerosos que los planetas similares a la Tierra y en ellos confían encontrar bioseñales de vida en dos o tres años
"Podríamos empezar a pensar en combinar este anticuerpo con otro que se una en otro lugar para crear una terapia combinada a la que el virus muy difícilmente podría resistir", señalaron
Esta disrupción, que consiste en una agrupación de estrellas jóvenes y regiones gaseosas, es descrita como "una astilla que sobresale de una tabla de madera"
Los científicos inyectaron a ratones obesos, alimentados con una dieta alta en grasas, un virus adenoasociado que aumenta los niveles de linfopoyetina estromal tímica
A los investigadores les "da miedo" pensar en la lucha que la humanidad libra contra "un virus que está diversificando los mecanismos por los cuales puede infectar células"