Antes del siglo XIX, el lavado de manos era importante en el contexto de ceremonias y prácticas religiosas, pero la gente no sabía nada de la existencia de los gérmenes; en cambio imaginaban otras causas: el demonio, las brujerías, el mal aire, etc.
La investigación es valiosa como fundamento para implementar nuevas formas de proteger a los pacientes en los hospitales, además de entregar más evidencia que respalda la importancia de taparse la boca y la nariz al toser o estornudar, y lavarse bien las manos.
Los investigadores consiguieron fabricar un metal antibacteriano que redujera el contacto entre el metal y el líquido en un 80%, con propiedades inspiradas en la superficie de la hoja del loto.