Hay un hecho que debe preocupar a todos los ciudadanos del mundo: el desplazamiento del poder de los estados-nación hacia el de unos pocos conglomerados financieros que operan a nivel global, cuyo poder es mayor que el de cualquiera de los Estados tomados individualmente
Los resultados electorales en Venezuela y Argentina, la crisis brasileña y el desgaste de la “revolución ciudadana” ecuatoriana, forman parte de un cambio de clima político que coloca a la defensiva los procesos de transformación en curso