Hace cuatro décadas, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, se comenzaban a asentar las bases para el respeto a la diversidad sexual y la no discriminación en aquella región. Los Muxes, varones homosexuales que se apropian del rol de mujer en cualquier ámbito, pues así consideran su orientación, se reunían clandestinamente ante la persecución constante que sufrían por su condición, para convivir y divertirse en fiestas y convivios.