Uno de los pensamientos que caracterizan a Mamani Mamani y a la comunidad Aymara es la austeridad y la sencillez: «Para qué quiero diez casas, si solo necesito una», dice el pintor con la sabiduría ancestral que recorre sus venas. La gratitud, que él la llama reciprocidad, también hace parte de su estilo de vida: «Tenemos que devolverle a la vida parte de lo que la vida nos da, ayudando a que otros aprendan».