Desde que la leí, supe que el resto del tiempo su voz me acompañaría en la cama, en el metro, las tardes de domingo o simplemente, iría conmigo paseando por Santiago. Entrevistarla fue lo más cercano a su propia escritura: una experiencia que se ve cotidiana, pero que a medida que avanza, se pone cada vez más brillante y reveladora.