Desde que asumió como presidente Constitucional de la República Argentina el pasado 10 de diciembre, Mauricio Macri llevó a cabo una serie de medidas cuestionables en mira de un “Cambiemos” que no se ha demorado en cambiar, ya sea por decreto o represión, aquello que no le terminaba gustar. Este “cambio” se está llevando a cabo bajo la bandera de unos objetivos que aún no quedan claros: la “revolución de la alegría” por una Argentina unida y “sin odio”.