El problema es que el discurso de Milei se vea como una salida, al usar una retórica anti casta y anti elite política, que se aprovecha del malestar ciudadano, producto de la crisis económica y la corrupción estatal, para instalar así un idea de capitalismo de boludos, que deja completamente fuera de la discusión y la crítica el rol de una casta económica, que es la que finalmente más se ha favorecido de la crisis actual capitalista.