El caso de Zambada se llevará a cabo en la misma corte donde hace cinco años se dictó sentencia de cadena perpetua para su antiguo socio, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
La oficina del fiscal federal en Brooklyn describió a Zambada como un individuo que ha dedicado décadas a expandir y fortalecer el poder del Cártel de Sinaloa
Debiera ser posible educar y concientizar a nuestros soldados en favor del desarrollo del país, velando por la integridad de nuestros recursos naturales y materiales, así como en la protección de nuestros espacios públicos infectados por el narcotráfico, el terrorismo y otras lacras sociales.
El imaginario del crimen organizado tiene como modelo al narcotráfico que viene de afuera, pero hay suficientes antecedentes para decir que Chile -desde los orígenes de esta actividad ilícita- tiene una participación activa en su desarrollo.
La relación de los grandes medios de comunicación con la sociedad y cultura chilena invisibiliza los poderes fácticos con que los mismos han estado históricamente comprometidos.
Lo increíble es que, cediendo siempre a las demandas de la derecha, La Moneda esté poniendo en ejecución una ley que insta a las policías a demoler las febles construcciones de miles de familias, dejando a la intemperie a sus moradores.
Seamos sinceros, el narcotráfico está creciendo en Chile ahí donde dejamos los territorios y la gente lejos del Estado, y ahí donde el Estado abandona su deber no se hace cargo el mercado, sino que la violencia y sus mafias.
En todo este escenario, donde existiese una supuesta estrecha relación entre los niveles de criminalidad actual con el aumento explosivo de la migración durante los últimos años, a la luz de los datos no pareciera ser tal.
En dos años de gobierno crece la sospecha de que la misma impunidad que favorece a la cabeza de Carabineros de Chile alienta toda suerte de operativos policiales en que se violenta la dignidad humana de quienes son reprimidos y, no pocas veces, resultan muertos o heridos.