La relación de los grandes medios de comunicación con la sociedad y cultura chilena invisibiliza los poderes fácticos con que los mismos han estado históricamente comprometidos.
Lo increíble es que, cediendo siempre a las demandas de la derecha, La Moneda esté poniendo en ejecución una ley que insta a las policías a demoler las febles construcciones de miles de familias, dejando a la intemperie a sus moradores.
Seamos sinceros, el narcotráfico está creciendo en Chile ahí donde dejamos los territorios y la gente lejos del Estado, y ahí donde el Estado abandona su deber no se hace cargo el mercado, sino que la violencia y sus mafias.
En todo este escenario, donde existiese una supuesta estrecha relación entre los niveles de criminalidad actual con el aumento explosivo de la migración durante los últimos años, a la luz de los datos no pareciera ser tal.
En dos años de gobierno crece la sospecha de que la misma impunidad que favorece a la cabeza de Carabineros de Chile alienta toda suerte de operativos policiales en que se violenta la dignidad humana de quienes son reprimidos y, no pocas veces, resultan muertos o heridos.
A pesar de la importancia que tiene la elección de 346 alcaldes y varios miles de concejales, los partidos políticos chilenos lo que tienen más en vista son las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo año. Los comicios municipales de noviembre próximo se constituirán sobre todo en una verdadera primaria entre los referentes oficialistas y de oposición.
Acaso el asentamiento humano con mayores proyecciones simbólicas y presencia comunicacional fue la Toma de terreno 17 de Mayo, ubicada en la comuna de Cerro Navia, al norponiente de la Región Metropolitana. El 24 de abril, la Corte Suprema dictaminó la expulsión de los pobladores.
Se trata de un clan familiar de ocho personas asesorado por un funcionario policial en servicio activo, quien le entregaba información confidencial al grupo.