La tendencia de los medios informativos a calificar como hedonista a una parte de la producción musical aparecida en el país en los últimos cinco años no termina de ser correcta
Hace un tiempo leía el comentario de un colectivo de músicos chilenos, que señalaba que en estos tiempos tocar música electrónica con “máquinas”, es decir, prescindiendo de laptops, era pertenecer a una especie de elite