Tras el fracaso del cambio de régimen en pocos días y ante la constatación de que los golpes aéreos, aunque devastadores, por si solos no bastan para obtener dicho objetivo, ahora están llevando una fuerza invasora de 4.500 hombres desde Okinawa para intentar una operación terrestre que no cambiará nada y que podría ser el último clavo de la tumba de Trump en su aventura en Asia Occidental.